Habitualmente se vincula este valor a algo negativo, con lo faltante, con la culpabilidad: “;¿Quién es el responsable de esta pérdida?”;.
Acá el sentido es positivo, es decir, significa asumir como algo bueno que las acciones que emprendemos son el reflejo de los compromisos asumidos. El que hace valer su palabra en hechos es un sujeto responsable. El ser responsable no necesita que nadie le recuerde sus compromisos, ni actúa por cumplir con la imagen ante los demás, sino que se ve obligado por sí mismo a cumplir con sus propios compromisos.
Fragmento del libro «Manifiesto cívico argentino. Virtudes ciudadanas»
Sergio Bergman

















