Pecan: el negocio de compartir

En esta oportunidad, unos 25 productores, entre los que se destacaban pecaneros invitados de Villaguay, Entre Ríos, y del Noroeste Argentino, recorrieron la plantación de El Prado para luego escuchar atentamente las exposiciones técnicas del Ing. Marcó sobre fenología del pecan, calidad de agua en las pulverizaciones y buenas prácticas en el uso de agroquímicos.
Cabe recordar que la historia de la producción pecanera nacional tiene gran parte de sus primeras páginas escritas en Gualeguay, precisamente en La Pecanera de Alejandro Lavista Llamos, uno de los pioneros en la producción que desde acá realizó la primera exportación allá por el 2004.
En el mismo sentido, también cabe remarcar sus propiedades como producto, con innumerables beneficios para la salud, y de gran demanda en Estados Unidos y Europa donde lo usan en gastronomía y en cosmética.
Por último, completando una sencilla reseña de esta nuez, es de destacar su producción como un negocio con gran potencial por su viabilidad en unidades económicas pequeñas, de forma intensiva.
Pero no todo lo que brilla es oro en esta historia, y el problema de la producción pecanera es que, como en cualquier actividad no tradicional, hay que hacer camino al andar, ya que no había antecedentes en knowhow ni en infraestructura comercial.
Es por esto que quienes echamos un vistazo a la historia del pecan en estos pagos descubrimos, con grata sorpresa, que el principal capital de este negocio poco tiene que ver con los atributos del producto o con su demanda.
La gente que el pasado sábado se reunió en El Prado, como dijimos, conforman un grupo de Cambio Rural que, nacido a partir de una iniciativa del INTA, viene trabajando mancomunadamente en el tema desde hace ya varios años.
Esta docena de productores de la zona Gualeguay que componen ese grupo, a la vez, integran un cluster de doscientos productores entrerrianos que, también, trabajan codo a codo en la actividad con la misma filosofía.
Y como si esto fuera poco, los productores entrerrianos, también, están vinculados a CAPPecan a nivel nacional, lo que les permite, a la vez, interactuar estrechamente con productores de todo el país.
Por eso, aparte de los productores locales, el sábado llegaron a El Prado tanto pecaneros locales como de Villaguay y del NOA.
El testimonio de los tucumanos Ernesto Ríos y Claudio Bleckwedel, del NOA, expone el valioso capital de esta comunión regional y nacional: su filosofía de trabajo.
Ríos y Bleckwedel comenzaron hace pocos años y ahora bajaron a Entre Ríos porque en esta zona se encuentran las quintas productivas de mayor edad, y, por ende, los productores de mayor experiencia.
Consultados sobre los resultados de la visita, éstos destacaron la oportunidad de poder compartir experiencias para corregir sus producciones enfatizando sobre la apertura de sus colegas entrerrianos, quienes son un libro abierto sobre el tema.
Esta filosofía de camaradería, de crecer juntos, es lo que le permite estándares de crecimiento superlativos contra el efecto negativo de la ausencia de knowhow y de infraestructura comercial.
Ricardo Tonelli, de Cuchilla Redonda, miembro del grupo gualeyo y flamante presidente del Cluster Entreriano, también presente el sábado, destaca que todos los días se experimenta algo nuevo, y el trabajo conjunto es el que permite sortear cualquier inconveniente con el menor costo posible.
A modo de anécdota, Tonelli recordó su iniciación en el negocio, cuando un veterano pecanero de la zona se le acercó y le dijo: “Te voy a contar todos los errores que yo cometí, así, por lo menos, no cometes los mismos…”.
El recuerdo de Tonelli habla claramente de una confraternidad donde sus miembros realizan un constante intercambio de experiencias y conocimientos que les permite una constante capitalización y consolidación del negocio.
En el mismo sentido, Lisandro Allende, el anfitrión en El Prado, quien produce desde el 2005 y recién ahora comenzó a cosechar, se manifestó entusiasmado con su producción, con el grupo humano, con el concepto del cluster, haciendo hincapié en la consciencia grupal que los caracteriza.
Respecto a esta consciencia, Allende aseguró que no solo es común al grupo sino a los pecaneros en general, y no se limita solo a lo estrictamente productivo sino que se profundiza en la sustentabilidad medioambiental del negocio.
Filosofía, camaradería, comunión, consciencia…
Hoy, noviembre de 2013, la producción pecanera va dejando atrás etapas traumáticas de su crecimiento y, consolidadas esas, ahora va por la homogeneización del fruto, por la exportación y, más lejos en el tiempo, por el valor agregado.
El sábado pasado, en El Prado, hombres y mujeres productores de pecan, jóvenes unos y no tanto otros, dieron un pasito más, pero pasitos firmes gracias al férreo compromiso con una filosofía de trabajo, con un concepto de comunidad, que no solo los destaca como personas sino que los proyecta como negocio.
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Norman Robson para Gualeguay21

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