Dios, como extraño esos insultos de la gente, no pacientes si no “impacientes” en busca de una solución inmediata a problemas que vienen de años…
Extraño esas madrugadas buscando un lugarcito entre accidentes y accidentes para poder comer esa vianda que está desde el medio día anterior.
Daría hasta lo que no tengo por volver a escuchar un FELIZ CUMPLEAÑOS en medio de un pase de guardia… o una FELIZ NAVIDAD recién a las 4 am de la mañana del 25 de diciembre… y como olvidar el típico FELIZ AÑO NUEVO mirando a los pacientes que en ese momento somos el uno para el otro (que hermoso momento…).
Papá, otra vez estás de guardia? – Me reclamaba mi hija mientras enojada me tiraba el regalo de cumpleaños…
Esos chicos (hoy grandes médicos) que llegaban a aprender a mi sala adoptándonos como sus maestros, concejeros, y muchas veces defensores…
Cuando nos poníamos por momentos en el papel de Martillo Hamer cuando con nada hacíamos lo impensable… cuando teníamos 3 sueros para 15 pacientes!!! MISIONNN IMPOSIBLEE!!! Cuando trabajamos días sin siquiera gasas ni cintas para las curaciones…
Que días aquellos…
Que hermosa vida que viví…
Unas horas… solo unas horas y, como dije antes, volvería a ser la persona más feliz del mundo…
Gastón Darío Teri

16 septiembre, 2026 12:09 pm/
En el Plan Estratégico del 2000, requerido en el marco de la Defensa Costera, en los...
















