Pero recrudece aún más este problema, cuando los actores protagonistas del delito son “personas” que cuentan con antecedentes policiales y penales, algo que conforme a los niveles estadísticos queda claramente demostrado que cuando se cometen delitos contra la propiedad, el ejecutor ya es un avezado conocedor de lo que está haciendo, con una experiencia basta en su accionar, precisamente por la reiteración de sus conductas antisociales, lo que demuestra que muy pocos se reeducan a sí mismos. La génesis de esta reflexión tiene su punto inicial cuando pasado el mediodía -14 horas- un sujeto ingresa a una tienda emplazada en Barrio Rocamora, más precisamente ubicada en Santiago del Estero al 900, propiedad de ELSA (70), quien a pesar del horario fuera de tiempo para atender a un potencial cliente, es tentada por un masculino que pretendía comprar vestimentas, por eso gentilmente le abrió la puerta para dejarlo pasar y ejercer su actividad de buena vendedora, sin saber la cruel finalidad que tenía pensado hacer este nefasto personaje, ya que cuando le estaba mostrando ropa, al momento de darle la espalda, es sorprendida violentamente ante la amenaza del malviviente, que cuchillo en mano -lo había tomado justamente de un estante que estaba dentro del negocio- trato de intimidar a la septuagenaria, que lejos de regalar fácilmente lo que tanto le cuesta ganar con el sudor de su frente, se revela enfrentándolo a pesar de su diferente condición de género y lógicamente potencia física, logrando quitarle el arma blanca, pero luego en un acto de no saber que hacer con la situación un poco más a su favor, ante la prepotencia del malhechor, se lo devuelve, resignándose a entregarle sus ahorros que accedían a ochocientos pesos ($ 800), botín que puso en fuga al delincuente conjuntamente con su cómplice encubierto que le cubría las espaldas al oficiar como campana en la parte exterior del comercio. La abuela luego de salir de su conmoción sale a pedir ayuda a una de sus vecinas, que se vieron sorprendidas por lo acaecido, ya que habían visto el movimiento de estos sujetos, pero nunca sospecharon que iban a cometer un asalto, por lo que se aviso telefónicamente a la Sala de Trafico del Comando Radioeléctrico para que acudan de inmediato y así narrar lo sucedido con su correspondiente denuncia, que originó su pertinente investigación, que con el correr de las horas a pesar de ser un hecho para nada sencillo de esclarecer, fue tornandose muy optimista la hipótesis que los autores del atraco serian dos internos de la Unidad Penal 7 “Casiano Calderón”, en razón que al efectuarse el reconocimiento fotográfico, esta pericia arrojo resultado negativo -mas allá de la astucia policial-, haciendo sospechar que los cacos no eran oriundos de Gualeguay, por lo cual se apunto las tareas de inteligencia hacia presos de dicha unidad carcelaria. Es así que con la valiosa colaboración de su Director Marcelo Villaverde, se pudo clarificar definitivamente las identidades de estos personajes del hampa, que a pesar que aun no han saldado con la comunidad todo el mal que le han causado, siguen teniendo la misma convicción que los dejo privado de su libertad, que no es otra cosa que seguir delinquiendo cuando gozaban de su reinserción social, al gozar diariamente de salidas transitorias por “cuestiones laborales” que eran supuestamente ejecutadas en un domicilio de calle Cabo Correa, donde cosían mates para ganarse el sustento de vida y sobre todo demostrar que podían reencauzarse como unos buenos ciudadanos, algo totalmente ficticio y alejado de la realidad, porque una vez que se tenía todos los recaudos legales del caso, con la anuencia del fiscal bajo una orden de allanamiento del juzgado de Garantías a cargo de la Dra Alejandra Gómez, se irrumpió en el Barrio 48 Viviendas con el grupo de infantería en la finca donde trabajaban o mejor dicho donde tendrían que haber ejercido siempre su “profesión”, sin poder salir a otro lugar porque no estaban autorizados por la autoridad judicial competente -Juez de Ejecución de Penas-. Dicho razonamiento se fundamente porque en la vivienda no había rastros de que allí se estaría trabajando en la confección de mates ni muchos menos forrarlos, primero porque no existía materia prima para su elaboración, como tampoco las herramientas necesarias para ello, pero lo más cómico que ni siquiera había un mate -ni para cebarse un terere por las temperaturas reinantes- que es el elemento esencial para su “su supuesta actividad laboral”, dejando en claro que lo que menos hacían era cumplir con lo peticionado a la justicia para demostrar su buena conducta en su nueva incorporación a la sociedad. Mas allá de esta dura realidad, el motivo preponderante de la requisa domiciliaria era recolectar pruebas sobre el robo calificado, algo que tuvo resultados muy satisfactorios al incautarse varios elementos de interés para demostrar la participación activa de estos dos reclusos, que con todo este narrativo, en el común pensamiento ciudadano quizás no deberían estar beneficiados de su libertad transitoria, porque con lo demostrado antes y ahora son sujetos extremadamente peligrosos, ya que sus delitos preferidos son asaltos rodeados de violencia con utilización de armas de fuego o blanca. Ante estas evidencias en sus contra los “falsos trabajadores” de cocer mates fueron detenidos, luego de ser reducidos y custodiados fuertemente, a sabiendas de quienes son, es por ello que con una nutrida custodia policial se los deposito en Jefatura, donde fueron correctamente identificados como ALBERTO NICOLAS (25) y JONATHAN JESUS (23) ambos oriundos de Concepción de Uruguay, lugar donde cometieron todas sus maldades delictivas. Acostumbrados de estar a la sombra por sobrados antecedentes al causar quebrantamientos contra la seguridad pública, fueron alojados momentáneamente en la alcaldía policial, hasta que en horas de la tarde fueron trasladados a sede tribunalicia, para realizar una rueda de reconocimiento ante la víctima y testigos, la cual comprobó aun mas toda la exhaustiva investigación, al ser reconocido el autor material del atraco, quien a pesar que le quedan algunos años por cumplir su condena, ya va a tener q ir pensando en pasar un tiempo más largo que lo deseado y reprogramar de una vez por todas sus ideales de perturbar el orden social. Con esta prueba trascendental, mas las halladas en el allanamiento, fueron llevados nuevamente a su pabellón por el servicio penitenciario, esperando las nuevas medidas que se les aplicaran en su régimen de salida y convivencia dentro de la cárcel, deseando todos los que estamos involucrados con la seguridad que recapaciten antes de que vuelvan a salir, que ojalá no sea una utopía!!!!!!!!!!!!!!!
Toda esta narrativa tuvo una finalidad, que es la hacer entender lo que cuesta comprender a un ciudadano común, a pesar que sabe muy bien que no deberían suceder, pero pasan estos casos policiacos, en que un preso comete otro delito estando en esa condición. Parecería una paradoja lo expresado pero muchas veces para la gente que no entiende mucho de los derechos, se pregunta mil veces como puede ser que un ser humano que está cumpliendo una condena carcelaria puede ser partícipe activo del mismo delito por el cual fue recluido en una prisión.
Jefatura Departamental Gualeguay

15 septiembre, 2026 1:40 am/
•Policiales. Desde Jefatura Gualeguay pasaron su informe exclusivo a Radio Gualeguay en el cual contaron que...















