Ahora, si nosotros somos una “sociedad”, deberíamos saber con claridad en qué nos asociamos y de qué somos socios, es decir, qué contrato social firmamos para ser parte de esto. Las sucesivas frustraciones y postergaciones sociales solo han demostrado los resultados de este contrato, generando desgano y falta de compromiso. Por este motivo es sumamente importante que se cumplan las garantías y derechos que la Constitución Nacional establece, porque solo así podremos comenzar a formar una sociedad consciente de su proyecto. Hay mucha ciudadanía argentina que hoy no se compromete con absolutamente nada, y la consecuencia directa es que nada cambia.
Les hablo a todos los ciudadanos argentinos, pero principalmente a los que teniendo sus necesidades básicas satisfechas –en cuanto a la dignidad humana– permanecen ausentes de lo público, refugiados en la comodidad de lo privado; también me dirijo a aquellos que se han adjudicado la representación del pueblo y luego de su gestión no han devuelto nada. Hago este llamamiento confiado en que existe en la sociedad argentina una masa crítica de personas con ganas de “hacer algo” para que aquellos que, todavía hoy, están sumergidos en una vida indigna –sin pan, techo, sustento, salud ni educación– tengan mayores posibilidades de estar mejor; y me sostengo en ellos para que la utopía de construir un país más justo, más solidario, más integrado, más progresista, más moderno y más rico –en síntesis, más feliz– siga vigente mediante el compromiso cívico que transforma a los habitantes espectadores en ciudadanos protagonistas.
Rabino Sergio Bergman

14 septiembre, 2026 12:59 am/
Según el Doing Business elaborado por el Banco Mundial, y compartido por el CIPPEC, Argentina, por...
















