Poco antes de cumplirse una década de la desaparición de Fernanda Aguirre, la única condenada por participar en el secuestro quedó en libertad condicional.
Mirta Cháves, sentenciada a 17 años de prisión, cumplió con los requisitos que le permitieron una reducción en la pena y así regresar a su pago, la ciudad de Gualeguay, donde viven sus hijos. Allí deberá acudir semanalmente a la dependencia policial más cercana, así como cumplir con otras reglas educativas y laborales.
La ley nacional de ejecución de la pena, sostiene que “el régimen penitenciario aplicable al condenado, cualquiera fuere la pena impuesta, se caracterizará por su progresividad y constará de: a) Período de observación; b) Período de tratamiento; c) Período de prueba; d) Período de libertad condicional.
Cualquier condenado, salvo que haya recibido la prisión perpetua, puede gozar de la libertad condicional (con un informe favorable sobre su conducta) luego de haber cumplido las tres cuartas partes de la pena. Además, la ley de estímulo educativo establece reducciones a la pena para “los internos que completen y aprueben satisfactoriamente total o parcialmente sus estudios primarios, secundarios, terciarios, universitarios, de posgrado o trayectos de formación profesional o equivalentes”; un mes por ciclo lectivo anual; dos meses por curso de formación profesional anual o equivalente, por estudios primarios y por cursos de posgrado; tres meses por estudios secundarios y de nivel terciario; y cuatro meses por estudios universitarios.
Estos plazos son acumulativos hasta un máximo de 20 meses. Y así lo consiguió Mirta Cháves durante su condena en prisión. Estudió y logró la máxima reducción de la pena, que terminará de cumplir en 2021. Las tres cuartas partes de los 17 años que le impusieron se cumplirán en 2016, pero por haber realizado dichos estudios, trabajado y tenido una conducta “intachable” según los informes penitenciarios, la jueza de Ejecución Cecilia Bértora le otorgó el beneficio de la salida condicional anticipada.
Cháves tenía 24 años cuando participó del secuestro de Fernanda, el 25 y 26 de julio de 2004. Tenía 27 cuando fue juzgada y condenada en 2007. En total, cumplió 10 años en la Unidad Penal Nº 6, tres cuando estuvo con prisión preventiva antes del juicio, luego la excarcelaron pero a los pocos días se citó al debate oral y público, y permaneció detenida tras la condena siete años más. Hoy tiene 34 años y está libre.
La mujer es viuda, pero hace un tiempo habría constituido pareja con un hombre condenado por abuso sexual. Fijó domicilio en la ciudad de Gualeguay, donde deberá concurrir periódicamente a la dependencia policial más cercana.
Entre las reglas de conducta que le fijaron Cháves se comprometió a seguir estudiando para ser chef (antes había iniciado estudios en la Licenciatura en Psicología), y a conseguir un trabajo como empleada de casa de familia.
UNO

10 septiembre, 2026 2:21 am/
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