Esta tipo de evento pluvial hubiese causado mucho daño si se producía en momentos en que la cosecha estaba en su apogeo y en este sentido puede analizarse como conveniente la seca que se mantuvo durante el mes de abril, apenas interrumpida con un evento entre quincenas.
Cruzando el balance hídrico con la representación de las lluvias se pueden obtener conclusiones acerca de cuál era la demanda necesaria para reencausar las reservas hacia un nivel adecuado. Volviendo a un comentario anterior, una lluvia de 30 o 40 milímetros a principio de mayo, suele ser más que suficiente para dejar los perfiles preparados para la fina, sin embargo, la deficiencia sostenida por casi dos meses en algunos sectores, sólo ha permitido que con esa marca pluvial la humedad alcance una condición regular.
Si puntualizamos el análisis sobre las áreas trigueras principales del sudoeste, podremos concluir que el escenario es muy alentador. Los eventuales excesos que puedan estar quedando serán evacuados en unos pocos días y con buenos barbechos la situación para el inicio de la fina será la óptima. Incluso en áreas donde las lluvias no han sido tan generosas, aún están en condiciones de proyectar las siembras sin limitantes comprometedoras.
Es muy probable que luego de estas jornadas frías, la circulación del sector norte restablezca una carga de humedad más importante en la atmósfera media y baja. Esto debería jugar a favor del regreso de las precipitaciones en fechas cercanas al cambio de quincena. Un nuevo evento pluvial complicaría temporariamente a las zonas hoy más húmedas, pero permitiría optimizar las reservas en estado regular.
BCER

7 septiembre, 2026 12:20 am/
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