Un equipo funciona mejor en la diversidad de aptitudes y no en la homogeneidad. Esto implica convocar a creadores que generen las ideas, analíticos que elijan a los mejores, ejecutivos que las realicen, y socializadores que hagan el marketing de lo que el grupo produce.
La diversidad organizada produce sinergia positiva y un todo superior a la suma de las partes. Hay que promover “el buen trabajo”: que esté bien hecho y que haga el bien.
Existe una interacción en el período formativo entre la persona, la gente, las instituciones y la acción. La ruta hacia el buen trabajo depende de los valores personales, de modelos de identificación, del medio en el que se trabaja, de la experiencia y de la inyección de las diferencias que surgen al compartir ideas con los demás.
Rabino Sergio Bergman

27 abril, 2026 1:19 am/
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