La grandeza de materializar la unión, de dejar a un lado los rencores, de olvidar los caprichos, de aplacar las soberbias, de capitalizar los disensos convirtiéndolos en consensos.
Este desafío solo se supera con tolerancia y trabajo para que, de una vez por todas, cortemos con este ciclo histórico de responder al odio con más odio, a la soberbia con más soberbia, a la violencia con más violencia.
Por eso el desafío hoy es responder al odio, a la soberbia y al odio con paz, tolerancia y unión.
Consumado el cambio, la grandeza es el desafío.
Pero este desafío no es exclusivo de los dirigentes, el desafío es de todos, pues si nuevamente el pueblo se desentiende del futuro, no será distinto nuestro futuro.
Este desafío de grandeza es de todos, pues no hay vencedores ni vencidos, solo es vencedor el pueblo, y solo consolidará esta victoria si supera este desafío en la convicción de que al pueblo lo conforman los más elegidos y los menos elegidos, sin diferencias, sin resentimientos, unidos por lo común.
Consumado el cambio, la grandeza es el desafío. Manos a la obra.
Norman Robson

2 septiembre, 2026 2:29 am/
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