Llegó la hora de los bifes II

En este sentido, es preciso destacar que los hospitales, a lo largo y a lo ancho de toda la provincia, son de exclusiva responsabilidad del Ministerio de Salud entrerriano, quien dispone, o debería disponer, de los mismos según las necesidades territoriales, las políticas de salud, y las leyes vigentes.
De más está recordar que, en la última década y pico, los gobiernos provinciales fueron indiferentes a las necesidades del pueblo, no desarrollaron política de salud alguna, y, ni siquiera, respetaron el marco legal en vigencia.
Esa fue la media en toda la provincia, y de ello pueden dar fe todos los departamentos. Entre ellos, Gualeguaychú hace varios años que aguarda se termine de construir su multianunciado hospital.
En el caso de Gualeguay, la cosa es peor, pues al desinterés normal se le suma la excusa de que el Hospital San Antonio goza del bendito Legado Vasallo, que le permite contar con recursos extras al presupuesto provincial.
De este modo, nuestro hospital está al final de las prioridades provinciales. Al final de la nada. Y, coherente con esta realidad, a nadie en la cadena de mando que va desde el Ministro de Salud hasta la Dirección del nosocomio le importa un pepino el hospital, sus trabajadores, sus profesionales, y menos sus pacientes. Solo les interesa su pertenencia política y, por supuesto, el mantenerse en sus buenos cargos.
En esta cadena de mando, al frente de la salud pública provincial en nuestra ciudad, se destacan las personas de Ariel De La Rosa, el Ministro, y la Lic. Paola Burgo, la Directora, primeros responsables directos de la caótica situación del Hospital San Antonio.
En el caso del Ministro por continuar la nefasta administración de la salud pública provincial profesando el mayor de los desprecios por la vida de los entrerrianos.
En el caso de la Directora, no solo por su pésima gestión del establecimiento, sino por su complicidad silenciosa con el Ministro, todo agravado por el vínculo con su ciudad. Es gualeya.
Después de estos solo hay dirigentes locales, figuritas bienintencionadas que no tienen responsabilidad directa sobre la situación del San Antonio, ni tienen el poder de ingerir en su desarrollo, pues, como expresamos anteriormente, la Provincia hace lo que se le da la gana.
A saber. El Senador Francisco Morchio, la Diputada Mariela Tassistro, la Administración Bogdan con el Intendente a la cabeza, Kikí Berisso y la Cooperadora, y los gremios de ATE y UPCN liderados por Chavo Beron, Adrián González, Julio Segovia y otros tantos, son solo tiros al aire que nunca asumieron, ni asumen, su responsabilidad territorial, y solo se han limitado a un tibio protagonismo con las eternas excusas del caso.
O sea, si bien existen jurisdicciones y jurisprudencias, los responsables de lo que ocurre en el territorio ante el pueblo son sus dirigentes, quienes, por las buenas, o por las malas, deben defender los derechos de su pueblo, y no conformarse con haber dicho, haber gestionado, haber lo otro, y resignarse a la frustración.
Los dirigentes tienen el deber moral de jugarse por su pueblo cuando su pueblo ve en juego su integridad. Y no cabe duda ya de que la realidad del Hospital San Antonio atenta contra la integridad del pueblo gualeyo.
En tal sentido, nuestros dirigentes son culpables de un protagonismo tibio, diplomático, limitado a civilizadas gestiones, cuando, en realidad, la situación que pone en riesgo de vida a los gualeyos amerita ya el uso de la fuerza social, imponiendo inmediatas soluciones a la situación.
Llegó la hora de los bifes.
Se acabaron los tiempos y las paciencias, es tiempo de tomar el toro por las astas, y quienes deben hacerlo son los legisladores gualeyos, la intendencia gualeya, la Cooperadora del hospital gualeyo, los trabajadores gualeyos, los profesionales gualeyos, todos juntos imponiéndole al Gobierno provincial el respeto inmediato al legítimo Derecho de los gualeyos a la Salud Pública.
Imponiéndole una Dirección a la altura de las circunstancias, nombramientos a la altura de las circunstancias, y presupuesto a la altura de las circunstancias, saneando de forma instantánea la situación del Hospital San Antonio y restaurando los servicios de salud pública que el nosocomio tiene obligación de prestar.
Llegó la hora de los bifes, llegó la hora de una poblada con todos los gualeyos de pie en defensa de la Salud Publica, del Derecho a la Salud y del Hospital San Antonio.
Si así no lo hicieren, que Dios y su pueblo se lo demanden.
Norman Robson para Gualeguay21

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