Desde hace tres meses, la salud pública provincial juega “al loco” con Felipe y su mamá, quienes ya viajaron tres veces a Paraná, donde son rechazados porque entienden que en Gualeguay debe ser operado.
El niño sufre de laringomalacia, la cual le está comenzando a afectar el habla, la ingestión, la respiración, y la audición, razón por la cual la Dra. Anabela Moreno determinó que debería ser operado.
Cabe recordar que la laringomalacia es una inmadurez congénita de la laringe que provoca un colapso de la glotis y, en la gran mayoría de los niños afectados, la sintomatología se resuelve antes de los dos años, pero Felipe ya tiene 4 años.
Como acá jamás se realizó una operación de garganta, nariz u oído de estas características, el Director del Hospital San Antonio, Dr. Gervasutti, derivó el caso al San Roque, en la capital provincial.
Ante la negativa del nosocomio paranaense de recibir el caso de Felipe se inició entre ambas reparticiones de Salud Pública provincial un inverosímil intercambio de misivas.
Según reza la nota enviada por Gervasutti al San Roque, en el nosocomio de Gualeguay “no se están realizando cirugías de otorrinolaringología pediátricas por falta de especialistas”, razón por la cual “se solicita una interconsulta en su hospital”.
Por su parte, el Dr Albornoz, jefe del servicio en el San Roque, le respondió a Gervasutti que el San Antonio “lo tiene al Dr Constantini, médico ORL”, y que su servicio “no realizará cirugías hasta tanto se justifique porqué debe hacerse”, a la vez que agrega que “desde Salud Pública aseguran que el San Antonio cuenta con los medios necesarios para realizarla y que su profesional cobra su sueldo para dicha actividad”, mientras que el San Roque atiende una inmensa cantidad de pacientes, y no hay turnos quirúrgicos hasta dentro de un año.
De acuerdo a la mamá de Felipe, el Dr Gervasutti sostiene que no va a correr riesgos por el problema del niño y que, aparte, no hay instrumental pediátrico en el quirófano ni se cuenta con una terapia pediátrica.
Más allá de todo esto, lo que preocupa es que dos profesionales a cargo de importantes nosocomios provinciales se sumerjan en esta patética interna y, olviden su deber de velar por la salud del niño Felipe, quien mientras tanto ve afectado seriamente su desarrollo.
Norman Robson para Gualeguay21


















