La conocida Causa de la Espuma del 2013 contra Luis Erro, sus Secretarios y una particular por fraude contra la administración pública es un claro ejemplo de estas “curiosas” bendiciones que favorecen claramente a los imputados, especialmente si son adinerados.
Una revisión de la causa
La licitación de la espuma para los carnavales 2013 resultó en extremo sospechosa y un concejal opositor, Héctor Jaime, decidió exponer sus dudas ante la Fiscalía, la cual dio inicio al debido proceso.
Las investigaciones desnudaron serias irregularidades que terminaron determinando que el Juzgado de Instrucción del Dr. Sebastián Elal ordenara el procesamiento de los sospechosos Luis Erro, Mariano Iturbe, Mariano Dunat, Pablo Figueroa y Carolina Caminos.
Ante este panorama, las defensas apelaron a la Cámara de Gualeguaychú, la cual, de forma absolutamente irregular y arbitraria, dispuso cancelar el procesamiento de los sospechosos y dictar su sobreseimiento.
Vista la alevosa decisión rayana con lo ilegal, la Fiscalía gualeya recurrió al Tribunal de Casación, el cual decidió, días pasados, revocar lo dispuesto por la Cámara de Gualeguaychú y devolvió la causa para que sea atendida por “un tribunal debidamente constituido”.
Arbitrariedad y alevosía
Una lectura del expediente y de la sentencia de la Cámara de Casación expone que el Dr. Arturo Dumón incurrió en una extensa lista de arbitrarias y alevosas interpretaciones para poder justificar la decisión de sobreseer a los impútados.
Tal es así que en la sentencia, la Procuradora Adjunta Dra. Carolina Goyeneche habla de “carencia de fundamentos”, “nulidad”, “absurdos”, “pérdida de objetividad”, “falacias”, y asegura que “Dumón tuerce el análisis”.
Tal es la detallada contundencia de la causa contra los sospechosos que nada pudieron hacer las débiles excusas esgrimidas por los defensores Erro y Urteaga.
Trascendidos
Mientras ocurría todo esto, las paredes de los Tribunales de Gualeguay y Gualeguaychú traspiraron escalofriantes versiones sobre oscuras manos que habrían volcado la causa hacia el incomprensible sobreseimiento de los sospechosos.
Tan espeluznantes fueron estas versiones que pusieron en riesgo la credibilidad de la Justicia, riesgo que hoy se materializó con la sentencia de la Cámara de Casación confirmando la irregular conducta del magistrado.
Inquietudes
Hoy, a cuatro años del presunto fraude, el sólido caso de la espuma contra Erro, Iturbe, Dunat, Figueroa y Caminos ya durmió meses y meses en Gualeguay, en Gualeguaychú y en Paraná, y ahora volverá a dormir en Gualeguaychú hasta que un nuevo tribunal decida si va o no a juicio.
¿Hasta cuándo permitirá el Estado estas benditas dilaciones que alimentan posibles impunidades…?
¿Hasta cuándo Juan Pueblo seguirá financiando estos eternos procesos de idas y venidas que solo insinúan más impunidad que justicia, y dejan más dudas que certezas?
¿Hasta cuándo estos casos quedarán así?
Qué bueno sería que el Estado tomara cartas en el asunto aclarando lo turbio y castigando lo incorrecto, de forma de que la sociedad pueda creer en la justicia.
Norman Robson para Gualeguay21


















