El grupo estaba formado por unos 40 miembros de diversa procedencia. Conformamos una “mesa de diálogo ante conflictos de tierra” que comenzó a trabajar a principios de 2013. Durante el 2012 se habían dado situaciones de violencia debido a la expulsión de algunas comunidades aborígenes de tierras que ocuparon y trabajaron durante varias décadas.
Algunos de esos episodios fueron reflejados en diversos medios periodísticos: irrupción de topadoras que arrasaban con alambrados, casillas, bosque… Varios campesinos e indígenas fueron brutalmente golpeados y se llegó a provocar la muerte de quienes reclamaban en algunas Provincias del país.
La Secretaría de Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación nos convocó como Pastoral Social a colaborar y acompañar el camino de esta mesa. De ella participan representantes de organizaciones de campesinos, de indígenas, de empresarios rurales, de productores… y miembros de Justicia y Paz y de la Pastoral Social.
Volvamos a la misión. Visitamos diversas experiencias de trabajo de la tierra y conversamos con representantes de organizaciones locales de campesinos e indígenas, varios caciques.
Las experiencias compartidas fueron conmovedoras y muy buenas.
Los reclamos no consistieron en pedidos de comida o planes sociales. Nos pidieron ayuda para mejorar condiciones de trabajo: asistencia técnica para optimizar producción y venta de cabras, ovejas y otros animales.
Uno de los reclamos que vienen haciendo hace mucho tiempo es la implementación del relevamiento de las comunidades indígenas para lograr de una buena vez el título de propiedad que les permita trabajar con tranquilidad, y evitar los atropellos que padecen quienes son desplazados, o sufren presiones morales o psicológicas.
Sigue habiendo violencia en el trato, y uso de la fuerza patotera imponiendo la ley del más fuerte.
Otra de las necesidades imperiosas es el acceso al agua. Cuando en un territorio comunitario logran instalar una bomba de agua, les cambia la vida, mejoran las condiciones de salud, aumentan la producción de animales…
Visitamos también familias que viven en condiciones de gran indigencia y fragilidad. Están expuestos a enfermedades vinculadas a la pobreza: Chagas, tuberculosis, parásitos… La vulnerabilidad se respira en el aire. Como contrapartida hay espíritu solidario, organización comunitaria, amor a la tierra y los antepasados, a la propia cultura y a la familia.
Me llamó la atención que un joven wichi planteaba la necesidad de estudiar enfermería para comprender mejor ─en su propia lengua─ los síntomas de enfermedades que a veces cuesta explicar a profesionales de la salud que sólo saben español.
Por lo general viven con angustia y enojo la proliferación de la tala del bosque nativo. Algunas expresiones textuales que usaban para decirlo: “el desmonte es una peste”, “estamos cansados de reuniones y no pasa nada”, “nadie viene por aquí”, “pasan de largo”, “no importamos a nadie”…
Es mucho lo que se hace, pero no es suficiente. Se sienten desprotegidos desde hace tiempo ante intereses económicos y desintereses políticos.
Otro joven de unos 25 años nos compartió su deseo y compromiso de terminar la primaria y comenzar la secundaria. Para eso viaja en moto todos los días 20 km de ida y otros tantos de regreso.
Por la noche nos reunimos en el Salón Municipal de Morillo con representantes de organizaciones de indígenas y otras de criollos. Los planteos iban en la misma línea.
Historias de familias de nuestra patria. El día se nos hizo largo en horas, kilómetros, experiencias. Terminamos pasada la medianoche. El miércoles nos levantamos bien temprano y regresamos a la ciudad de Salta para el acto de cierre. Participaron autoridades nacionales, provinciales y municipales. La evaluación fue muy positiva.
Ya en el aeropuerto de Salta, nos encontramos con el Doctor Abel Albino, fundador de CONIN (Cooperadora para la Nutrición Infantil), que trabaja incondicionalmente por erradicar la desnutrición infantil. Él también había viajado por otra actividad y estaba de regreso, nos comentó de varios casos que ellos atienden en los centros que tienen en todo el país. Testimonio de un hombre que vive apasionadamente su vocación de servicio a los niños postergados.
A las 17:20 parte el vuelo. Una misión que no termina.
Quiero saludar a la comunidad judía con un shaná tová y un abrazo a nuestros hermanos mayores que están recibiendo el año nuevo 5775 desde la primera estrella del 24 de septiembre.
Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

6 marzo, 2026 4:00 am/
•Triste. Se realizó anoche, en el Auditorio Municipal Mario Alarcón Muñiz, el Acto de Apertura del...

















