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Camioneros realizó aprietes en Gualeguay

Durante los días viernes y sábado últimos, una patota sindicalista del gremio Camioneros de Pablo Moyano, con apoyo provincial, estuvo en nuestra ciudad realizando aprietes a empresas comerciales.

Según lo que se pudo apreciar esos días, ésta banda gremial se presentó sorpresiva e intempestivamente en empresas comerciales mayoristas locales y, por medio de la fuerza, bloqueó sus establecimientos hasta tanto cumplieran con todas sus exigencias.

De este modo, mediante el amedrentamiento y las amenazas, un grupo de fortachones de remera verde y modales groseros exigió a las patronales que aquellos empleados que trabajaran de choferes o acompañantes fueran afiliados de inmediato a su gremio en lugar de al gremio comercial.

Apoyo provincial

Es de resaltar que, al presentarse ante las empresas, forma parte de esta comitiva sindicalista un funcionario provincial que se presenta ante las mismas como Inspector Policía del Trabajo de la Dirección Provincial del Trabajo, del Gobierno de Entre Ríos.

Cabe destacar que este funcionario, según su credencial, se llama Raúl Pedro Leguizamón y es personal de planta del Ministerio de Gobierno, a cargo de Mauro Urribarri, quien al presentar su credencial avaló el violento proceder de esta patota.

Un clásico gremial

Cabe reseñar que esta práctica es común a esa gremial, hoy limitadas solo a aquellas provincias que aún están en manos del Frente para la Victoria, sorprendiendo a empresas, tanto industriales como comerciales con distribución, y sitiándolas hasta tanto se sometan a inscribir sus empleados al ese sindicato.

Con esta metodología, desde hace mucho tiempo, la gente de Moyano logra financiar su aparato sindicalista y político, con prebendas en favor de unos pocos gracias al sacrificio de unos muchos.

Del mismo modo, de acuerdo a lo que se sabe al respecto en el mundo empresarial, quienes se han resistido a los atropellos de esta patota sindical han sufrido accidentales incendios y casuales robos a sus unidades.

La patota

Es de resaltar que estos operativos son realizados por un contingente de sujetos intimidantes que se movilizan en camionetas doble cabina Toyota 4×4 último modelo, una sin siquiera chapa patente, apoyados por un Peugeot 208 mediano en el que se trasladan los asesores legales y técnicos.

De más está destacar que sostener esta estructura de “seducción” de afiliados, de un valor cercanos a los dos millones, demanda un costo de mantenimiento que los Camioneros no podrían afrontar sin recurrir a estos métodos.

La realidad empresarial

También, a los efectos de evaluar la situación, se debe comprender que las empresas atacadas, en el contexto económico actual, mantienen con sus trabajadores acuerdos laborales no del todo formales, pero que les permiten a unos y otros sostener la actividad y superar esta coyuntura económica.

Esta realidad, junto a la supuesta amenaza camionera, obliga a las empresas a someterse a las exigencias de la patota y a mantener el fragrante hecho en el más absoluto silencio, ya que enfrentar el hecho penal en estos momentos representaría costos que podrían significar la muerte de su negocio.  

Fotito para el Face

Tal es la libertad con que se mueven estas bandas, que una vez que la empresa sucumbe a sus abusos, ésta despliega todo el papeleo legal necesario, lo completa con los datos de los nuevos afiliados y se los hace firmar a cada uno.

Al cabo de cada firma, uno de los cabecillas de esta banda se hace tomar una foto con el nuevo compañero y, al final, en el frente de la nueva empresa víctima, todos posan para la foto final que cerrará el operativo.

Final feliz

Luego de sitiada la empresa por largas horas en pleno fin de semana, tiempo durante el cual no les permitieron cumplir con su compromiso, y una vez completadas las afiliaciones y tomadas las fotos, la patota volvió a sus camionetas 4×4 y liberó las empresas.

Finalmente, terminada la cosecha de afiliaciones, el contingente patoteril abandonó nuestra ciudad con total impunidad.

Gualeguay21

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