Hoy, en Gualeguay, un sector, identificado con una bandera política en decadencia, en su afán de seguir siendo protagonistas dando respuestas a problemáticas sociales, olvidó que para ello antes deben comprenderlas cabalmente y, en su impotencia, se concentró en atacar, en una verdadera caza de brujas, a quienes llevan tiempo atendiendo el problema y tienen una visión concreta del mismo.
Demás está señalar que hoy, en este caso, la bruja es la concejal Marina Petroff, quien con sus argumentos se opone a las pretensiones de la Multisectorial de Mujeres de que la Municipalidad local declare la Emergencia en Violencia de Género, como si una declaración más, después de miles, fuera a resolver el problema.
Claro. No es un dato menor que la bruja Petroff, para colmo de males, sea radical y oficialista, lo cual hace que a la intolerancia ya propia de este sector se le sume el celo político. Por suerte, la bruja Petroff no es un varón, sino la cosa hubiese sido mucho más grave.
Pero, más allá de esta coyuntura política con epicentro en la bruja Petroff, lo cierto es que seguimos matando mujeres todos los días, índices que se potenciaron en los últimos tres años, y seguimos aferrados a las declaraciones, muy cómodas por cierto, más si el presidente es Macri o el Intendente es Bogdan, y no hacemos nada de nada al respecto.
Algunas pistas
A los efectos de abonar la campaña de estas mujeres tan preocupadas pero poco ocupadas en el tema, voy a recordar algunas cuestiones que no responden a una visión sobre el tema sino al marco jurídico por el cual debemos actuar.
1. Violencia de Género es la violencia originada en el odio hacia otro género.
2. Femicidio, o feminicidio, es el homicidio motivado por el odio a la fémina (mujer).
3. Hay protocolos especificados en el marco de leyes vigentes que establecen claramente cómo deben proceder las instituciones del Estado involucradas en la ocurrencia de hechos de violencia de género.
4. Salvo el área de la Mujer, dependiente de la Secretaria de Desarrollo Humano municipal, la cual brinda una limitada asistencia primaria a las víctimas femeninas de violencia de género, la Municipalidad NO tiene ni jurisdicción ni autoridad para intervenir en estos casos, y se limita a ser un simple intermediario frente a las instituciones que sí lo son.
5. Las instituciones con jurisdicción y autoridad a intervenir en casos de violencia de género son la Policía, a través de la Comisaría de la Familia, y la Justicia, a través de la Fiscalía o la Defensoría.
6. En las estadísticas que se pueden obtener, aquellas confiables y no tendenciosas, la mayoría de las denuncias por violencia de género terminan archivándose por falta de mérito, y las que prosperan, por tener sobrados elementos, algunas también se archivan y, en otras, como mucho, se dicta una medida de restricción en metros y se olvida.
Con estos elementos, y con un poco de ganas de hacer algo, y no de seguir declarando y declarando, podemos dejar de alardear persiguiendo a la bruja Petroff, y descubrir que seguimos matando mujeres porque no hacemos lo que tenemos que hacer: Imponerle a las instituciones del Estado que hagan lo que deben hacer. Después veremos qué falta o qué hay que corregir.
¿Qué debe hacer el Estado?
Un hecho de violencia de género, antes de que se convierta en un irreparable femicidio, se manifiesta de diferentes maneras, todas contempladas en los protocolos existentes. O sea, cualquier caso de mujer golpeada o abusada debe ser rápidamente atendido y contenido por las instituciones del Estado mencionadas, brindando las debidas soluciones.
Por lo tanto, como bien dijo la bruja Petroff, y como el Estado Municipal nada puede sumar a esto, de nada sirve su declaración, sea de emergencia o no.
Acá lo que hace falta, definitivamente, son acciones y no más blablablá, pues es el Estado, a través de sus instituciones (Policía, Fiscalía, Defensoría, Copnaf, Área de la Mujer, etc.), quien debe, sin excusas de ningún tipo, garantizar la integridad física, sicológica y moral de la víctima, pues así lo disponen las leyes vigentes, sin lugar a posibles malinterpretaciones.
Un caso testigo
A principios de este año, Luis Alarcón mató a baldosasos a su pareja, María Morales, en un clásico crimen de odio. Un femicidio con todas las letras. Alarcón tenía un prontuario de nueve causas por abusos y agresiones que daban fe de su violencia en general y de género en particular, y, encima, cuando la víctima se fue a vivir a Galarza huyendo de él, él la siguió y se impuso junto a ella.
Todo esto estuvo siempre en conocimiento de las diferentes instituciones del Estado, tanto que obran advertencias entre las mismas sobre la peligrosidad del hombre y los posibles desenlaces del caso. Pero nadie hizo nada. Nadie se ocupó de proteger a Morales y terminó muerta.
Lo más curioso, o maquiavélico, de esto es que, quienes no protegieron entonces a Morales, hoy apoyan estas declaraciones, tal vez buscando seguir encubiertos sin hacer nada y cobrando por garantizarnos justicia.
Conclusión
Ahora bien, expuesto todo esto, creo que las militantes deben abandonar la caza de brujas, y, junto a todos aquellos que realmente queramos que no nos sigan matando las mujeres, salir a imponerle al Estado, por la fuerza, si se quiere, el cumplimiento estricto del marco jurídico vigente y, caso contrario, denunciar pública y judicialmente a aquellos funcionarios que así no lo hagan.
De este modo, los golpes y muertes que tengan las mujeres tendrán cómplices o coautores con nombre y apellido, y la sociedad será testigo de cómo, cuándo y dónde nacen la violencia de género y los femicidios, de forma de poder exigir, con conocimiento cierto, terminar con el problema.
Es por todo esto que estoy convencido de que las militantes, la bruja Petroff, y quien escribe, en la convicción de que todos queremos lo mismo, y a partir de un acabado conocimiento del tema, podemos adoptar medidas, mediáticas y judiciales, que apunten a imponer soluciones a este grave problema.
Y sino sigamos pidiéndole declaraciones a la bruja Petroff, a Bogdan y a mismísimo Macri mientras los índices de femicidios y mujeres golpeadas sigue creciendo a cada minuto.
Norman Robson para Gualeguay21

30 abril, 2026 2:14 am/
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