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El fracaso kirchnerista


Luego de la estruendosa derrota del binomio Paola-Luis en 2015, el kirchnerismo local, de la mano de Carlitos Gálligo, no supo capitalizar las enormes oportunidades y volvió a hacer un papelón.

El rigor de los ajustes del Presidente Macri y los desaciertos de la gestión Bogdan pasaron sin ser percibidos en las elecciones PASO del último domingo, donde la ciudadanía gualeya le dio, nuevamente y de forma contundente, el sí a Cambiemos.
Cuatro concejales dibujados en el Poder Deliberativo local, dos ñoquis cobrando suculentamente del gobierno provincial, una diputada que se sumó a último momento, numerosos cargos provinciales en diferentes reparticiones, y no fueron capaces de hacer campaña, al punto que ni fiscales consiguieron.
No es diferente el escenario provincial, donde el Gobernador Bordet, y el propio Urribarri desde las sombras, con mayorías en ambas cámaras legislativas, un ejército de serviles “trabajadores públicos” a disposición, y la predisposición de todos sus sindicatos, hicieron la estupidez de abrirse en diez listas, y trabajaron codo a codo para perder por más que en el 2015.
Tanto que no deben haber sido pocos los “militantes” entrerrianos rentados en escuelas, justicia, y otras reparticiones, que esta vez volvieron a votar a Cambiemos.
A pesar de todo esto, el multiprocesado, ya con una condena, pero todavía protegido por la Justicia provincial, el desvergonzado ex intendente Erro, no duda en sostener que se recuperarán fácilmente para las generales de octubre, cuando perdió en cada rincón del departamento. No es diferente la posición de su ex compañera, la también sospechada y también encubierta ex candidata a intendenta, Paola Rubattino, ni la de su jefe Bordet, quien financió esta vergonzosa campaña.
Es que el mensaje del peronismo gualeyo es claro desde la elección partidaria, cuando votaron solo el 8 por ciento de los afiliados y erigieron a Carlitos. Los peronistas locales no se sienten identificados con los Luises, las Paolas, los Juanjos, los Carlitos, o  otro corrupto enquistado en el corrupto poder provincial.
Los justicialistas gualeyos quieren recuperar el partido para los humildes y los trabajadores, pero parece que no haya un dirigente, en todo el espectro político peronista, que pueda representarlos. No encuentran alguien que no traicione los preceptos del General en su provecho.
De este modo, con una Cristina perdedora que ya comienza a traccionar en contra, Cambiemos se perfila como favorito para octubre, lo que debería provocar ya un replanteo en el PJ de cara al 2019.
¿Cómo? Como primera medida, haciendo a un costado a los mariscales de esta vergonzosa instancia, y abriendo el Partido a los peronistas para conformar una mesa directiva representativa del justicialismo local.
Si así no lo hiciera, seguramente el peronismo seguirá hacia el abismo arrastrado por el ocaso del kirchnerismo.
Norman Robson para Gualeguay21

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