Un equipo funciona mejor en la diversidad de aptitudes y no en la homogeneidad. Esto implica convocar a creadores que generen las ideas, analíticos que elijan a los mejores, ejecutivos que las realicen, y socializadores que hagan el marketing de lo que el grupo produce.
La diversidad organizada produce sinergia positiva y un todo superior a la suma de las partes. Hay que promover “el buen trabajo”: que esté bien hecho y que haga el bien.
Existe una interacción en el período formativo entre la persona, la gente, las instituciones y la acción. La ruta hacia el buen trabajo depende de los valores personales, de modelos de identificación, del medio en el que se trabaja, de la experiencia y de la inyección de las diferencias que surgen al compartir ideas con los demás.
Rabino Sergio Bergman

2 septiembre, 2026 2:29 am/
•El Niño 1. El Comité Operativo de Emergencia local se reunió ayer bajo la batuta de...

















