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Haciendo memoria


Ante la sorpresiva renuncia de Don Rodolfo Romero a la Presidencia de la Liga de Futbol de Gualeguay, haciendo memoria y revisando un poco el pasado inmediato de esa entidad, recordé algunos hechos que merecen ser compartidos.

En tal sentido, vale que recordemos que Don Romero llegó al poder sobre el futbol gualeyo de la mano de la política del actual Intendente local, y recordemos también que, con el fin de lograr su cometido, el mismo Intendente fue quien “sedujo” a varios clubes para apoyar su pretensión.
Revisando la trayectoria de Don Romero antes de eso, encontramos que, durante el mandato de Don Carlos Romero, fue quien se comidió a solucionar aquella importante deuda que tenía la Liga ante UTEDYC, por la falta de aportes del empleado administrativo, lo cual nunca cummplió y debió hacerse cargo la siguiente conducción.
Del mismo modo, cuando Don Romero estaba al frente del Club Juventud y Ferrocarriles Unidos de Carbó, fue quien desestabilizó la armonía del gremio comenzando a pagar a los jugadores para que jugaran en su entidad, produciendo un sinnúmero de enfrentamientos entre dirigentes y jugadores de las distintas instituciones.
Cabe recordar, también, que Don Romero, en plena campaña y acompañado por el Intendente y por su par del Club San Lorenzo, dijo públicamente varias veces que la Liga estaba mal manejada, y que él la manejaría “de taquito”, que “los clubes tendrían amplia participación”, y que sería “un futbol mucho más barato”.
No hace falta demostrar hoy que esto tampoco lo cumplió.
Por último, debemos recordar que durante su presidencia, por pretender encubrir un sonado caso de corrupción, en lugar de actuar contra los corruptos decidió suspender injustamente un árbitro, derivando la situación en una causa legal.
Ahora bien, hoy, ante la realidad de su desinterés e incompetencia, ya conocida al momento de ser elegido, Don Romero presenta su renuncia y abandona el barco.
Pero no solo deja abandonada la entidad a su suerte sino que lo hace dejándole un suvenir casi millonario: el juicio laboral del árbitro que puede costarle a la entidad casi un millón de pesos, friolera que deberán afrontar los clubes.
Lo cierto es que hoy, tal vez por primera vez en la historia del futbol local, un Presidente de la Liga local renuncia a su cargo promediando su gestión, al igual que debe ser la primera vez que una gestión haya generado tantos enfrentamientos y renuncias en tan poco tiempo.
¿Qué pasará ahora?
En realidad no se sabe si a alguien le importa. Tal vez recurran a un salvador entre los olvidadizos dirigentes locales, o tal vez retome el control de la entidad alguno bien cercano al poder.
Lo que si es cierto es que el paso de Don Rodolfo servirá para dejar una sabiduría a la dirigencia presente y futura: la política debe estar al servicio de las instituciones y no estas para servir ni a los políticos, ni a los dirigentes.
Norman Robson para Gualeguay21

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