Hoy la galleta sabe a tristeza.
Hoy él se ha ido. Modesto. Profundo. Simple. Groso. Fino. Perspicaz. Amante de la intimidad de los hechos y de las cosas. Ferviente creyente en que en esos hechos y en esas cosas se escondían las respuestas al presente.
Hoy la galleta sabe a tristeza.
Hoy él se ha ido. Un utópico devoto de la identidad engendrada por las costumbres. Un buceador de orígenes. Un perpetuador de pasados. Un minucioso retratista de recuerdos olvidados, desestimados. Un rescatista de esencias.
Hoy la galleta sabe a tristeza.
Hoy él se ha ido. Pero él no se fue. Él está en su legado: Palabras. Imágenes. Sonidos. Contenidos producto de la alquimia tecnológica moderna que él supo poner al servicio del rescate, del encuentro con la identidad, con los orígenes.
Hoy la galleta sabe a tristeza.
Hoy él se ha ido. Él ya no desenreda más sospechas. No desteje más entuertos.
No desanda más pensamientos.
Hoy la galleta sabe a tristeza. Porque él fue uno de los pocos que la supo comprender.
Norman Robson en recuerdo de Jorge Surraco

2 septiembre, 2026 2:29 am/
•El Niño 1. El Comité Operativo de Emergencia local se reunió ayer bajo la batuta de...

















