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La “caótica” realidad docente

Si bien el tema está instalado gracias a la alevosa y exagerada medida de fuerza dispuesta por el gremio, no todos conocen la “caótica” situación salarial que viven hoy los docentes entrerrianos.

Una situación que los lleva desesperados a luchar por una urgente y sustanciosa recomposición salarial tomando de rehenes a nuestros hijos.

A saber, hay tres tipos de docentes: Primarios, secundarios y superiores, y cada uno con sus características.

Por ejemplo, un maestro, promediando su carrera, si tiene un solo cargo, gana unos 14 mil pesos, mientras que un profesor de la secundaria, con unas 36 horas semanales, cobra unos 18 mil y uno superior cobra unos 21 mil.

En este sentido, cabe recordar que los maestros trabajan unas 6 horas diarias, solo de lunes a viernes, a la vez que todos se benefician de los recesos de invierno y de verano, y que 25 años de carrera les bastan para jubilarse.

Del mismo modo, también cabe recordar que los índices cualitativos de esta educación, brindada por estos docentes muestran la peor calidad en la historia, con escalofriantes guarismos de incomprensión de textos e ignorancia general.

O sea que, paralelo a la “caótica” situación salarial, la sociedad recibe un paupérrimo servicio educativo sin precedentes.

Por último, por esta “caótica” situación que atraviesan los docentes, esta semana el gremio decidió hacer paro los 5 días, privando a nuestros gurises del derecho a recibir una buena educación.

Ahora bien, a los efectos de evaluar la situación “caótica” que denuncia el gremio, se recorrió la situación de otros gremios públicos y privados para ver cómo están y cómo reaccionan.

De este modo, descubrimos que, dependiendo del mismo estado provincial, en la misma escuela, en las mismas condiciones, las cocineras apenas arañan los 9 mil pesos, mientras un agente de policía puede llegar a ganar 13 mil pesos, un comisario 18 mil, una enfermera 14 mil, y un médico de servicio unos 15 mil.

Bastante peor es la situación de los trabajadores municipales, quienes en similares condiciones y antigüedad no llegan a los 6 mil pesos, si no pierden el presentismo.

Para completar la realidad laboral, en el sector privado descubrimos que un trabajador de la carne puede ganar entre 15 y 18 mil pesos, un trabajador rural unos 12 mil, y un empleado de comercio unos 13 mil. Siempre que estén en blanco bajo convenio.

O sea, luego de recorrer otras realidades, la “caótica” situación de los docentes no resulta tan grave y, a lo sumo, es compartida por muchos trabajadores, a la vez que hay algunos que están mucho peor.

A pesar de estas realidades, las luchas gremiales por una recomposición salarial no han sido tan enardecidas como la docente, mientras que muchas actualizaciones se resolvieron en paritarias.

Claro está que ninguno de todos estos gremios, sean públicos o privados, pueden echar mano de nuestros gurises para imponer sus pretensiones.

De este modo, parecería ser que el reclamo docente no es por un retraso salarial tan significativo, lo cual validaría la versión de que el exagerado paro podría tener que ver más con una finalidad política partidaria, absolutamente ajena a la educación.

En definitiva, de recorrer la realidad docente y compararla con la realidad general se puede concluir que los gremios docentes se abusan de la situación y hacen rehenes a nuestros hijos, cercenando su derecho a ser educados, solo para lograr objetivos políticos particulares.

De ser esto así, quienes lideran estas medidas merecen el rechazo y repudio de todos los padres y madres, a la vez que se debería evaluar una denuncia de los mismos ante las organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos.

Norman Robson para Gualeguay21

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