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La Gualeguay rota

Estos días, a partir de descubrir que su sistema de salud estaba al borde del colapso, y que su gobierno evaluaba como única solución volver a fase 1, Gualeguay se rompió en dos partes. Dos posiciones bien definidas y enfrentadas, que erocionan las relaciones dificultando las decisiones. Ni instaurar la fase 1 ni no instalarla resuelven la situación.

Según las estadísticas nacionales, la población de Gualeguay se divide entre 15 mil menores, 7 mil pasivos y 28 mil activos. De estos 28 mil activos, 4 mil trabajan para el Estado, 2 mil para algún frigorífico, 3 mil para alguna actividad rural, y 5 mil para alguna actividad comercial o de servicios exceptuada. O sea, unas 14 mil personas exceptuadas.

De este modo, estas 14 mil personas se mantuvieron activas durante gran parte de la pandemia, con ingresos de entre el 50 y 100 porciento de lo que les ingresaba antes de la cuarentena, mientras que de las otras 14 mil, algunas recuperaron menos del 50 porciento de sus ingresos, y otras nunca recuperaron nada. O sea, a una mitad le fue bien, y a la otra le fue mal.

Ahora bien, a la hora de simpatizar o no con alguna medida extrema en contra de la propagación del virus, la primera mitad simpatizará con extremar el aislamiento social, ya que ésto apenas los afecta, mientras que la otra mitad, sensiblemente afectada, se resistirá y presionará para evitarlo. La razón es lógica: los primeros temen por su salud y los segundos por su economía.

A 7 meses de esta situación, y sin haber podido nunca detener los contagios, hoy están seriamente comprometidas tanto la salud como la economía, razón por la cual cualquier medida debe apuntar a resolver ambos compromisos al mismo tiempo. Ya no se puede postergar ninguno de los dos aspectos.

Por lo tanto, no existe solución alguna en volver a fase 1 si no se lo acompaña con otras medidas que permitan habilitar con seguridad sanitaria todas las actividades, así como tampoco existe solución en no volver a face 1, si no se lo acompaña con otras medidas que eviten los contagios.

Dicho de otra forma, en esta instancia, es imperativo tanto contener la propagación del virus como reactivar las actividades económicas. Ambas con la misma urgencia. Gualeguay está rota, pues su salud y su economía están rotas, y solo se puede arreglar con acciones firmes y contundentes.

Norman Robson para Gualeguay21

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