La madre de los problemas

Esa fue la noticia que ayer se leyó en los medios del país, pero la peor noticia es la que, lamentablemente, se encuentra escondida entrelíneas: Que a nadie le importa un pepino la educación.
Dan fe de esto los discursos proselitistas de los políticos y el interés de los gremios docentes en la política más que en la educación, consentidos todos por la propia gente, más concentrada en la evolución del Cantando de Tinelli o en los amores de Onur.
Ahora bien… ¿Para qué creerá la gente que sirve la educación?
Algunos pueden pensar que para ser más inteligentes, otros pueden creer que sirve para conseguir un mejor laburo, y no pocos confiarán en que así tendrán una mayor posibilidad de salvarse.
Por otro lado… ¿Para qué creerán los dirigentes que sirve la educación?
Muchos caerán en el famoso lugar común y coincidirán en que una Nación educada es una Nación rica.
Pero ninguno, ni la gente ni los dirigentes, recurrirá al concepto Soberanía, solo reservada para los rimbombantes discursos proselitistas. Ni hablar de encontrar a alguien que conciba a la educación como la base cultural de los pueblos, a partir de la cual se erige su identidad, su pertenencia, su perfil y su rol regional y global, valores indispensables para una soberanía cultural consolidada.
Lamentablemente, en pleno siglo XXI, sobre la cresta de la ola de la economía del conocimiento, hemos olvidado que una educación eficiente y de calidad no es retórica sino que es vital para una Nación que se precie soberana.
Es que de acuerdo a los modernos conceptos, la educación no solo forma a los individuos en el conocimiento de las artes y las ciencias, sino que, al mismo tiempo, les debe reafirmar los argumentos históricos, geográficos, políticos, sociales y culturales que determinan su pertenencia a un pueblo.
De este modo, se concibe a la educación como formadora de individuos con conocimientos técnicos, humanísticos y culturales que lo habiliten como actor comprometido con el desarrollo y consolidación de su comunidad.
Esto es así porque de nada sirve tener una soberanía territorial súper protegida por celosas fuerzas armadas y una inquebrantable soberanía económica sostenida por la independencia de recursos, si nuestra soberanía cultural no está consolidada y es débil o frágil.
De nada sirven pues, si nuestra identidad no está consolidada, nos desnuda y expone ante la colonización cultural externa, la cual nos mantendrá ricos y fuertes pero al servicio de intereses externos.
O sea, sin educación no hay soberanía, y sin soberanía los argentinos seremos los nuevos esclavos de algún imperio y nuestra Nación será solo un gueto a su servicio.
Por lo tanto, puede decirse que una Nación será Nación si y solo si está educada, sino no será Nación.
Norman Robson para Gualeguay21

Compartí la noticia con tus contactos

Noticias Relacionadas

  • All Post
  • Canal
  • Galería
  • Hemeroteca
  • Lifestyle
  • Opinión
  • Podcasts
  • Política
  • Popular
  • sin categoría
  • Sociedad
  • Sport
  • Technology
  • Travel
  • Trending
Las Cortitas y al pié del 01 09 2026

1 septiembre, 2026 1:41 am/

•Policiales. Desde Jefatura Departamental, en su servicio exclusivo a Radio Gualeguay, dijeron que robaron unas reposeras...

logo-gualeguay-21-FINAL-gris

Periodismo independiente y comprometido desde el sur de Entre Ríos

© 2025 Desarrollo de with Estudio Lanzi