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La tradición no es circo


Si bien en su nombre se celebran eventos que deben ser pagos para financiar las estructuras que los sostienen, la tradición requiere consideraciones extras que demandan una gran responsabilidad.

Un evento tradicionalista, a diferencia de un circo, aparte de la ecuación económica necesaria para sostenerlo, común a ambos, implica la responsabilidad propia de ser custodio de la identidad del pueblo que la profesa.
Una jineteada, un desfile, una carrera con sortijas, especialmente todas aquellas que involucran actividades ecuestres, no son un mero evento de entretenimiento, ya que en los mismos se reviven las más caras tradiciones que hacen a nuestro origen como sociedad y a nuestra identidad como pueblo.
De este modo, queda claro que las entidades tradicionalistas, sean asociaciones u organizaciones privadas, no solo deben procurar un resultado económico que haga sostenible en el tiempo sus eventos sino que, al mismo tiempo, deben preservar y promover el culto a nuestras tradiciones.
Como medio de prensa, Gualeguay 21 siempre que pudo acompañó todas estas actividades, en la convicción de que los medios de comunicación deben ser, por su responsabilidad social, agentes naturales de la promoción de nuestro acervo cultural. Tal es así que hasta hemos acompañado, de a caballo, no solo desfiles sino, incluso, la marcha en defensa de las jineteadas.
Es por todo esto que siempre nos hemos preguntado por qué no están presentes los principales medios en estos eventos, por qué tan poca difusión, tanto antes como después, por qué tan poco público, y por qué el público está compuesto solamente por paisanos y nadie del pueblo, siendo que es un hermoso y entretenido evento.
El pasado domingo descubrí una punta del ovillo que me permitió desentrañar la respuesta.
Como la misión de Yaguarí es mantener viva la pasión por lo nuestro, sus dirigentes son conscientes de esta realidad a la que nos referimos y, en tal sentido, asumieron la responsabilidad en la importante tarea de comunicar nuestras tradiciones, pero, lamentablemente, el resto de los actores que la acompañan en esto no lo han hecho.
Concentrados exclusivamente en el negocio, los actores que acompañan el tradicionalismo olvidaron su responsabilidad como custodios de nuestra tradición. O sea, custodios de nuestros orígenes y de nuestra identidad como pueblo, más allá de que la política, hoy, lo haya olvidado.
Por lo tanto, es menester de quienes sí son responsables de su misión y su responsabilidad social, como lo es Yaguarí, asuman el desafío de concientizar a quienes acompañan la magna tarea de preservar nuestras más caras tradiciones.
En definitiva, es preciso que comprendan que la tradición no es un circo donde solo importa cobrar la entrada y cerrar el negocio.
Norman Robson para Gualeguay21

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