En algún momento alguien me defendió a Broggi, quien, a pesar de estar sindicado como el autor de docenas y docenas de abusos de menores en Urdinarrain, hoy pasea por Gualeguay como si nada y, créase o no, tiene contacto con gurises como si nada.
Aquella vez me dio cosa.
Como me dan cosa las historias de Ilarraz y de Moya. Como me dan cosa los relatos sobre Rivas. Como me da cosa ver comunidades divididas y enfrentadas por estos hechos.
Hoy, ver este grupo silencioso con pancartas apoyando a este cura colombiano, presuntamente sanador y abusador, también me dio cosa. Su innegociable silencio, me dio cosa, aunque no dudaron en posar frente a las cámaras, cubriéndose el rostro con sus carteles.
Es más, ahora mismo me da cosa el escribir esto, algo que no debería estar haciendo, algo que no debería estar pasando. No concibo, ni consiento, este tipo de animaladas, o salvajismos. Aunque ni los animales, ni los salvajes, cometen estas aberraciones.
Y cada día sé de nuevos abusos, sexuales, contra niños y niñas.
Y cada día le tomo más miedo a la impunidad. Por eso me da cosa.
Norman Robson para Gualeguay21

24 agosto, 2026 1:05 am/
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