Rectángulo Image

Me equivoqué

24 de marzo. Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Anoche vigilia, hoy acto. Dije presente. El discurso, uniforme, agresivo, exclusivo, rencoroso, propio del día de la memoria selectiva, la verdad a medias y la justicia parcial.

Definitivamente, me equivoqué, no comulgo con esto.

¿Cómo se pueden honrar la memoria, la verdad y la justicia cultivando la soberbia y la intolerancia…?, me pregunto.

Creí que el Dia de la Memoria, la Verdad y la Justicia era para recordar las verdaderas injusticias de nuestra historia para corregir el presente y construir un futuro mejor.

Creí que para eso era. Me equivoqué.

Los Guaraníes, Mariano Moreno, las víctimas del Gral. Roca, el terror de la Mazorca, Facón Grande, las masacres de Trelew y Ezeiza, la Triple A, el ERP, los Montoneros, los del Falcon Verde y el terror de Estado, la hija de Lambruschini, el soldado Carrasco, Pocho Lepratti, Carlos Fuentealba, Mariano Ferreyra, el chico Qom, solo por mencionar algunos, estuvieron ausentes.

Nuestra historia es demasiado rica en injusticias como para permitirnos olvidarla o sintetizarla en un período aún fresco, exageradamente teñido de las revanchas propias de su contemporaneidad.

Del mismo modo, creo que este día debería dedicarse a reforzar y consolidar el Estado de Derecho, la Democracia y la República.

Por eso, no comulgo con esta campaña sectorial que pretende apropiarse de una fecha y un sentido detrás de sus controvertidas facturas ya prescritas y que, creo, a nadie ya le importan.

Yo brego por un Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia inclusivo en serio, que incluya a toda la historia argentina, y a todos los argentinos, en una revisión honesta del pasado que nos permita rescatar y perpetuar nuestra genuina identidad.

Tal vez algún día…

Por eso puedo estar, y seguiré estando, pero nunca podré comulgar ni compartir la soberbia y la intolerancia.

Creo en cosas diferentes.

Si destaco la participación de la juventud y su compromiso, pero no como herederos de nuestra patética discordia, sino como potenciales militantes de nuestro renacimiento a partir de la memoria, la verdad y la justicia.

Norman Robson, como un argentino común

× HOLA!