En este sentido, toda la ciudad habla de misterio, como si se tratara de algo sobrenatural, fantástico, por lo cual el empresario desapareció mágicamente de la faz de la tierra, aunque en la historia criminal argentina hay varios casos como este.
Si bien lo primero que nos llega a la memoria es el irresoluto caso del panadero financista gualeyo Jorge Tressa, que en abril de 2014 fue encontrado ejecutado en un camino rural a 20 kilómetros de Gualeguay, mientras que su utilitario se encontró calcinado en la periferia de la ciudad, lo cierto es que estos no has sido casos aislados.
Una rápida revisión del pasado nos recuerda algunos casos que tienen en común la impunidad gracias a la ausencia total de indicios, lo cual, en todos los casos, llevó pensar en trabajos de sicarios contratados por algún interés económico.
Por ejemplo, en octubre de 2014, el financista Damián Stefanini fue visto por última vez al salir de su casa de Tigre, y, si bien su Audi A4 se encontró abandonado en Florida, a metros de la casa de su contador, nunca más se supo qué le pasó.
Del mismo modo, en noviembre de 2014, el empresario Carlos Sansiviero desapareció en Mar del Plata y, cinco días más tarde, hallaron su camioneta Chery color azul en la ruta 11, pero las pericias realizadas nunca arrojaron ningún dato sobre que pudiera haberle pasado, y en diciembre de 2014, Mariano Benedit desapareció sin dejar rastros, pero un día más tarde su cuerpo fue encontrado con un tiro en la cabeza en la Costanera Sur de la Ciudad de Buenos Aires, sin pistas sobre quien podría haber sido el autor.
Más tarde, en marzo de 2015, el financista Hugo Díaz desapareció en pleno microcentro porteño, cuando nada se supo de él después de que dejara estacionado su automóvil y jamás llegara a su oficina, y dos meses después, en mayo, el empresario Marcos Antonio González, propietario de la estación de servicio YPF de Villa Cañás, desapareció y fue encontrado muerto cuatro días después en un camino rural de Hughes a unos 4000 metros de su vehículo, pero nunca se supo quien lo había matado.
Todos estos casos, impunes y “misteriosos”, demuestran que la desaparición de personas no es una ficción de la televisión sino que tiene lugar hoy en nuestro país, y el caso Benvenuto bien podría corresponder con un caso de estos.
Gualeguay21

21 abril, 2026 1:55 am/
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