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Nada que festejar

Hoy, después de mucho tiempo, la democracia visitó al peronismo para ayudarlo a elegir a quien lo represente, pero tanto tiempo pasó que el peronismo ya no estaba.

La realidad consumada, lamentablemente, ni siquiera merece un análisis político, pues poco tiene que ver lo sucedido con la política en sí. O sea, hubo democracia sin pueblo, y esto tiene más que ver con los vicios que con la política.

A ver, vayamos por partes…

Hoy se celebraron elecciones internas en el Partido Justicialista local y resultó electa la propuesta Renovación Peronista con casi 600 votos contra casi 300 de la propuesta Peronismo para Todos.

¿Cierto? Cierto.

A este llamado a elecciones se acercaron menos del 10 por ciento de un padrón de casi 9 mil afiliados, cuando la historia del Peronismo habla de afluencias superiores al 50 por ciento, en el peor de los casos.

¿Cierto? Cierto.

A la lista perdedora, la oficialista, la conformaron los grandes perdedores del Frente para la Victoria: Algunos de los que salieron últimos lejos en la interna y otros referentes apoyados por el mariscal de la gran derrota de octubre.

¿Cierto? Cierto.

Por su parte, a la lista ganadora, la opositora, la conformaron sectores que no fueron bien recibidos en el partido y se nuclearon fuera del mismo, pero que, también, fueron partícipes necesarios en la gran derrota de octubre.

¿Cierto? Cierto.

De acuerdo a lo expuesto me permito algunas presunciones.

Presumo que todos los que conformaron ambas listas son algunos de los principales responsables directos de que el Partido Justicialista no haya logrado convocar siquiera al diez por ciento de su padrón.

¿Cierto? Cierto.

Presumo que esta paupérrima afluencia de votantes demuestra que el peronismo genuino se negó a ir a las urnas y las dos propuestas solo lograron seducir a votar a la resaca kirchnerista aún enquistada en el aparato provincial.

¿Cierto? Cierto.

Presumo que el eslogan “Peronismo para Todos” resultó a los pocos electores mucho más falso e increíble que el de “Renovación Peronista”, a la vez que es imposible creer que “vuelve la militancia” al partido de la mano de quienes jamás militaron y solo se limitaron a pegarse a un cargo público.

¿Cierto? Cierto.

Presumo que el peronismo gualeyo se encuentra ante la peor crisis de su historia, vacío de poder, despojado de cualquier credibilidad y representatividad, y en manos de quienes lo condenaron a esta situación.

¿Cierto? Cierto.

Por lo tanto, presumo que ningún peronista que se precie de tal puede celebrar hoy esta instancia, y quienes a partir de hoy tienen la responsabilidad de dirigir el partido, deben llamarse a un estricto silencio hasta tanto sepan cómo reparar el gran daño ocasionado al peronismo y decidan salir a hacerlo.

¿Cierto? Cierto.

Por lo pronto, y hasta nuevo aviso, el Partido Justicialista es una caja vacía, un sello de goma reseco, sin contenido ni representatividad, ni nada que ver con el peronismo genuino.

¿Cierto? Cierto.

Norman Robson para Gualeguay21

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