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Nueva Encíclica de Francisco


Hace pocos días el Papa dio a conocer la segunda Encíclica desde que asumió como sucesor de San Pedro. La primera la hizo con los borradores que ya tenía preparados el Papa Benedicto XVI, que se llamó “Lumen Fidei”, y que significa “La luz de la fe”.

La palabra Encíclica es de origen griego, y hace referencia a una “carta circular” o “envolver en círculo” con la idea de ser un texto elaborado para hacerlo circular entre los fieles. Este término se reserva para escritos de los Papas acerca de algún aspecto de la doctrina cristiana.
Esta nueva Encíclica que hizo conocer el Papa lleva como título “Laudato Si’
”, que son las primeras palabras tomadas del “cántico de las creaturas” compuesto de San Francisco de Asís, que rezaba “alabado seas, mi Señor”. Este nuevo Documento Pontificio enseña “sobre el cuidado de la casa común”.
Se trata de una obra de cerca de 90 páginas con un contenido distribuido en seis capítulos, y que llevó mucho tiempo de trabajo. Me acuerdo que ya desde setiembre de 2013 se comentaba de su preparación.
El mismo Santo Padre nos dice que en estas enseñanzas los Papas reciben aportes de científicos, filósofos, organizaciones sociales, teólogos católicos y de otras confesiones religiosas (ver nº 7). El texto está disponible en el sitio web del Vaticano www.vatican.va.
Aborda problemáticas tan preocupantes como actuales: contaminación, cambio climático, el agua, la pérdida de biodiversidad, inequidad planetaria (Cap. 1). En el capítulo segundo nos enseña acerca de la luz que nos ofrece la fe, y que cada creyente ha de tener en cuenta: los relatos bíblicos y evangélicos, el destino común de los bienes… No deja de volver a plantear Francisco la cuestión de la globalización y la raíz humana de la crisis ecológica (Cap. 3). En fin, una serie de temáticas que son urgentes considerar para nosotros y las futuras generaciones.
Te comparto algunos párrafos textuales de la Encíclica:
“El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado”. (LS 13)
“Se producen cientos de millones de toneladas de residuos por año, muchos de ellos no biodegradables: residuos domiciliarios y comerciales, residuos de demolición, residuos clínicos, electrónicos e industriales, residuos altamente tóxicos y radioactivos. La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería.” (LS 21)
“No puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos.” (LS 91)
“La intervención humana en la naturaleza siempre ha acontecido, pero durante mucho tiempo tuvo la característica de acompañar, de plegarse a las posibilidades que ofrecen las cosas mismas. Se trataba de recibir lo que la realidad natural de suyo permite, como tendiendo la mano. En cambio ahora lo que interesa es extraer todo lo posible de las cosas por la imposición de la mano humana, que tiende a ignorar u olvidar la realidad misma de lo que tiene delante.” (LS 106)
“¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? Esta pregunta no afecta sólo al ambiente de manera aislada, porque no se puede plantear la cuestión de modo fragmentario”. (LS 160)
“Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir. Nos se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo.” (LS 216)
La Encíclica termina con una oración muy bonita. En parte reza:
“Dios omnipotente,
que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza”.
Escuchemos a Francisco. Escuchemos a la creación que nos reclama compromiso de mirarla y tratarla como la casa común de la humanidad de todos los tiempos.
Hoy estamos concluyendo en la ciudad de Mar del Plata la #SemanaSocial2015. Un espacio de diálogo y búsqueda del bien común. El lema que nos alienta es una pregunta comprometedora: “¿Globalización de la indiferencia o globalización de la Solidaridad?”. En diversos paneles hemos escuchado testimonios que son claro ejemplo de vida. En las mesas temáticas se pudieron compartir búsquedas de políticas públicas que fortalezcan el camino de la dignidad de la persona.
Mañana, 29 de junio, se conmemora la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, y se lo considera como “día del Papa”. Recemos especialmente por Francisco y sus intenciones.
Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

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