Para sobrevivientes

En la colocación de esta nueva estrella, compartí con los presentes lo que significan para mí las estrellas amarillas, no sin antes recordar que, en nuestro caso, no es una entidad formal sino un grupo de sobrevivientes que se juntó por la tonada.

En este sentido, expliqué que las estrellas, para mí, tienen tres misiones o pretensiones: recordar al ausente, concientizar a la comunidad y, a mi entender, la más sensible, contener a los sobrevivientes.

Como sobreviviente creo que en esto de perder a un ser querido nadie es capo, ni se la sabe, nadie tiene autoridad, somos todos novatos que nos toca bailar con el león.

Tampoco hay manuales, ni instrucciones, ni GPS, ni una brújula. Ni siquiera hay una mano que nos lleve en esta aventura de sobrellevar el dolor de la tragedia.

Lo único que tenemos es nuestra fuerza interior, y tenemos en común ese terrible mazazo, para el cual nadie está preparado, que recibimos en ese instante que nos cambió la vida y todo. Un instante que difícilmente podamos olvidar.

Ese instante a partir del cual comenzamos a deambular aturdidos por el laberinto del desconsuelo preguntándonos “por qué”, “por qué, Dios”, “por qué él”, “por qué yo”, creyendo que la respuesta traerá la luz que nos de la paz.

Lamentablemente, en este vía crucis íntimo nunca faltan ni  los cuestionamientos, ni las malditas culpas.

Por todo esto, ayer expliqué que, para mí, no hay respuestas a esos porqués. No puede haberlas. ¿Cómo puede haberla? No hay nada que justifique la partida temprana de nadie.

Por lo tanto, las respuestas que nos traigan un poco de luz las encontraremos en los paraqués, y, así, daremos sentido a la incomprensible tragedia.

Para esto es preciso aceptar que en el concierto cósmico natural que vivimos todo tiene sentido. No pasamos por acá sin un sentido, sin un objetivo, sin una razón, sin una misión. Por lo tanto, así como la vida tiene sentido, también lo tiene la muerte. Vivimos para algo y morimos para algo.

Según como lo entiendo, creo que ese es el desafío de quienes sobrevivimos a la tragedia: descubrir, resolver y desarrollar el sentido a nuestra pérdida.

Definitivamente, no es tarea fácil. Para nada. Encima, en esto tampoco hay manuales, ni instrucciones, ni GPS, ni brújulas, ni nadie que nos ayude.

Solo hay ejemplos. Lamentablemente muchos. Tantos ejemplos como tragedias. Ejemplos a seguir o a evitar.

El mío, el que me llevó ayer a estar junto a Gerardo, el que hoy me motiva a escribir, se llama Melannie, Meel para sus amigos. Ella se fue una mañana de diciembre con frescos 15 años. Sin aviso.

Luego de mi laberinto, de rumiar la tragedia un buen rato, comencé a resolver mi desafío. Le encontré el sentido a su partida. Tal es así que, hoy, todo lo que hago es gracias a ella. Escribo, peleo, rio, ando, vivo y logro ser feliz a partir de ella. Cada mañana, ella me acompaña y me motiva.

Así logré darle sentido a su ausencia y, así, transformar esta en continua presencia. Hoy Meel está conmigo a cada instante, con su sentido, con mi dolor. Pero esto solo es un ejemplo. Cada sobreviviente debe construir su propia historia.

Solo puedo agregar que, después de la pérdida, hay vida y hay felicidad, y creo que es obligación de uno, por uno, por los otros y por el que se fue, vivir y ser feliz.

Norman Robson para Gualeguay21

Compartí la noticia con tus contactos

Noticias Relacionadas

  • All Post
  • Canal
  • Galería
  • Hemeroteca
  • Lifestyle
  • Opinión
  • Podcasts
  • Política
  • Popular
  • sin categoría
  • Sociedad
  • Sport
  • Technology
  • Travel
  • Trending
Las Cortitas y al pié del 01 09 2026

1 septiembre, 2026 1:41 am/

•Policiales. Desde Jefatura Departamental, en su servicio exclusivo a Radio Gualeguay, dijeron que robaron unas reposeras...

La foto del día

31 agosto, 2026 2:10 am/

La división sub16 de hockey sobre césped del Club San Lorenzo conquistó el campeonato apertura de...

logo-gualeguay-21-FINAL-gris

Periodismo independiente y comprometido desde el sur de Entre Ríos

© 2025 Desarrollo de with Estudio Lanzi