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Peligro: Sin control, disminuye el aislamiento

Aunque el aislamiento obligatorio sigue vigente, y a pesar de las muertes que ocupan las pantallas y los titulares, éstos días, la ciudad parece olvidar todo eso, y no son pocos los negocios que, ante la falta de autoridad municipal, van reabriendo las puertas, lo cual, a la vez, invita a los vecinos a romper la cuarentena.

Quienes venimos recorriendo las calles de la ciudad desde el aislamiento obligatorio, para mantener informada a la comunidad sobre la realidad que atravesamos, somos testigos del desempeño del Hospital y la gente de la salud, del accionar policial, y del acompañamiento de Bomberos, pero no de una presencia contralor de la Municipalidad a la altura de las circunstancias.

En éstos días, en la ciudad distinguimos dos sectores claramente delimitados: una zona céntrica, junto con sus vías principales de acceso, donde se aprecia el estricto cumplimiento de las normas vigentes, y, fuera de ésta, un incumplimiento que cada día que pasa se hace más acentuado.

A dos días de comenzada esta semana, se puede apreciar un mayor flujo de gente durante todo el día, a la vez que, fuera del circuito céntrico, varios locales, no excluidos de la norma, han abierto total o parcialmente sus puertas. Al mismo tiempo, por la noche, la juventud sigue juntándose en casas particulares, y vuelve a sus casas sin encontrar obstáculos.

El impacto de este desmadre ocasiona, por un lado, que otros comercios imiten la actitud de reabrir sus puertas violando la medida, y, por el otro, como consecuencia de esto, los vecinos son seducidos a volcarse a la calle para realizar compras no esenciales.

Gualeguay, gracias al esfuerzo de contención por parte de los actores de la salud, de las fuerzas de seguridad, y de los bomberos, ha logrado detener, momentáneamente, el avance de la pandemia, pero la liviandad con que se lleva adelante el control de los comercios arriesga todo lo logrado hasta ahora.

Por todo esto, y conscientes de que todavía hay mucho que recorrer, la ciudadanía gualeya se pregunta si no es necesario un mayor control, por un lado, reforzando o endureciendo los operativos que llevan adelante las fuerzas de seguridad, y un riguroso y estricto control de los comercios, tanto de los prohibidos como de los excluidos.

Tal es la situación observada que un vecino señaló: “en la calle hay más gente de las iglesias evangelistas que de la municipalidad”.

Norman Robson para Gualeguay21

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