23 julio, 2024 10:07 pm
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Proclama para la Unión de la Patria (Manifiesto de un ciudadano)

Dicen algunos que tengo cierta habilidad para escribir y emocionar, ojala esta vez logre ese efecto, pero aun así no me atrevo a llamarme a mí mismo escritor, apenas podría considerarme un intrépido poeta.

En base a ello, hoy he resuelto en asamblea de mis pensamientos, que resulta imperioso escribir algo que pueda o intente al menos, llamar a la unidad de esta que es la patria de todos, porque la veo tan desorientada y tan dividida que me asusta pensar donde podemos terminar si seguimos este camino de odio, rencor, mezquindad y desesperanza.
Decidí llamar a este documento ¨Proclama¨, sencillamente porque fue la primer palabra que vino a mi mente, y también porque al leer su etimología descubrí que significa algo así como ¨Hablar delante de la gente¨ o ¨Clamar hacia adelante¨, y creo que en el fondo es lo que pretendo, clamar por el fin del enfrentamiento y empezar a ver hacia adelante.
Con esto no pretendo sugerir la idea de enterrar, eliminar o renegar del pasado, sino que por el contrario, esclarecerlo y sobre esa claridad proyectar el futuro, dejando de este modo, esa mala costumbre insistente que tenemos los argentinos de proyectarlo en el presente y de prever sobre ello nuestro futuro imaginando que lo que vendrá será igual o como suele comúnmente decirse, más de lo mismo.
Ver la banalidad con la que la dirigencia política actual y cierto sector de la sociedad trata los asuntos de estado, hablando de choque de calesitas y trenes, cual si el país fuese un juego luminoso en el cual todos damos vueltas sonrientes buscando conseguir la sortija para poder seguir dando vueltas gratis, da gran pena.
Tal como la continua teatralización de la realidad en el diario circo multimediático donde miden nuestros dirigentes sus fuerzas irreales, compitiendo, cual vedettes de un triste teatro revisteril para ver quién es la más linda o la que mas cautiva, ciertamente resulta en un show deleznable.
Esta poca seriedad con la que se trata todo me lleva obligatoria y necesariamente a pensar, ¿Cuándo nos ocurrió esto?, ¿Cuándo dejamos de tener buenos ejemplos a seguir, líderes, héroes, campeones…? , ¿Cuándo comenzamos a creer que éramos intocables, los más importantes?, o mejor dicho, ¿Cuándo y quien nos convenció de todo eso, y empezamos a creer que esa parafernalia era el modo de hacer grande, rica y fuerte nuestra nación?
Y la verdad es que por mi mismo no encuentro una respuesta muy precisa a esas preguntas, quizá no estoy lo suficientemente instruido para ello y por eso apenas puedo conjeturar algunas breves definiciones, pero definitivamente lejos me encuentro por mi solo de resolver tantos acertijos.
Esto me lleva a meditar, respecto de la necesidad de comenzar a conformar de una vez por todas, un gran conglomerado de pensamientos, de ideales y de fuerzas, para poder encontrar entre todos las respuestas a cada una de las incógnitas y develar el misterio o mejor dicho, los misteriosos orígenes de los problemas que cíclicamente destrozan nuestra patria una y otra vez constantemente.
Un hombre solo no puede cambiar las cosas, tampoco una mujer sola, pero sin dudas una muchedumbre de hombres y mujeres unidos por un sentimiento nacionalista y patriótico si podrá.
Es por eso que desde mi humilde escritorio, ubicado en este despacho improvisado que he montado esta noche en mi cocina y desde donde pretendo convocarlos,  llamo a todos a pensar al respecto de qué queremos como nación, como país y como personas.
¿Queremos seguir con la discusión absurda sobre quién es el más fuerte, el más radical, el más peronista, el más zurdo o el mas facho?, ¿Sobre qué partido o personaje es el dueño de los votos? ¿Seguir viviendo en temor a la billetera oficialista que hoy igual que ayer y que siempre extorsiona y aprieta? O queremos cambiar las cosas y alcanzar la patria Justa, Libre y Soberana, como parafraseaba a menudo un conocido general, mal visto por algunos, amado por otros.
Creo que si todos, o al menos casi todos, queremos lo último, sin prestar atención en quien lo decía sino en lo que en si significa, resulta imperioso entonces dar un borrón y cuenta nueva, limar nuestras asperezas y en un profundo debate nacional, provincial y vecinal, empezar de una vez a resolver sin tanto tramite respecto de la dirigencia y la patria que pretendemos.
Es lo que pienso, y ojala Ud. que me está leyendo piense lo mismo, en ese aspecto claro, no en todo, porque de hecho resultaría muy aburrido y extremadamente poco constructivo a los efectos de la causa que coincidiéramos tanto, como diría aquel refrán ¨Cuando todos piensan lo mismo, es porque nadie está pensando¨.
Es por esto mi amigo, mi hermano, mi compatriota, mi camarada, mi correligionario, mi compañero o como usted prefiera llamarse, que yo lo invito a que nos demos como país, como paisanos, un gran debate, una buena charla y mediante la reflexión que tengamos sobre ella, comenzar con la construcción de una gran fuerza, que tuerza este destino reiterativo de una vez, cerrando al fin la tonta, estúpida, pero muy rentable para algunos, grieta.
Y podamos decir al fin y sin temor a equivocarnos, que vamos por un buen camino y que la casa va a estar en orden…
Ismael S. Etcheverry

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