Según lo que destacan, el Tribunal Oral Penal de la ciudad de Goya confirmó que el juicio por el homicidio por intoxicación con el insecticida Endosulfan, el primero de su tipo en el país, abierto ante el deceso del niño Santiago Nicolás Arévalo en 2011, se desarrollará en su despacho entre el 21 y 25 de septiembre de este año y para el mismo se convocó a declarar a 19 testigos del hecho.
Santiago Nicolás Arévalo tenía 4 de años y falleció en el hospital Pediátrico “Juan Pablo II” a donde llegó en gravísimo estado derivado desde el Hospital zonal de Goya por fuertes dolores en todo el cuerpo y vómitos.
Era oriundo de Lavalle, pueblo de 3 mil habitantes situado a 10 kilómetros de Goya, la segunda ciudad en importancia de Corrientes, donde la zona rural llega hasta el frente de la casa la familia Arévalo, lindante con una chacra ubicada en el paraje Puerto Viejo.
Nicolás presentó un cuadro de intoxicación que habría sido provocado por el uso indebido de un plaguicida altamente peligroso en la chacra vecina, y la autopsia determinó que la causa de la muerte fue por intoxicación con el insecticida Endosulfan.
Según indican en la información, el veneno fue absorbido a través de la piel de sus pies y por inhalación, a la vez que destacarn que, al mismo tiempo, se tratará por la intoxicación de la prima de Santiago Nicolás, Celeste Estévez, quien estuvo tres meses internada en el Hospital Garraham de Buenos Aires por la misma causa.
Para este juicio hay 19 testigos convocados, uno de ellos será Emilio Spataro, miembro fundador de Guardianes del Iberá, quien estuvo cerca de la familia desde el inicio.
La carátula del expediente es: “Homicidio culposo agravado y lesiones culposas agravadas en concurso ideal”, y se trata del primer juicio a llevarse a cabo en Argentina por muerte por intoxicación con agrotóxicos.
En 2011, Emilio Spataro, integrante de la Campaña Salvemos al Iberá había señalado: “Inmediatamente la familia de Nicolás señaló a las fumigaciones de la plantación de tomates del lugar. Los nenes tomaron contacto con el veneno que había chorreado hacia la calle, al pisar unos charcos”.
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