Algunos compuestos por imágenes labradas, otros más rústicos. De piedra, yeso, madera, cerámica, metal, y no faltan los de cartón o papel. Todos hermosos.
Y me imaginé lo que sucedió aquella noche, la más buena de la historia. En Belén había unos cuantos establos que cobijaban animales y gente que había ido para el censo ordenado por el emperador. Muchas grutas en las cuales los pastores y sus familias cuidaban del frío y las fieras a sus pequeños rebaños.
Y entre todos esos lugares, María dio a luz en uno solo. Incluso podemos ampliar aún más la mirada, y decir que de todas las ciudades habitadas por el Pueblo de las promesas, Dios eligió una: Belén. Como sabemos ni las más importante ni influyente del Imperio.
Hoy en todo el mundo, en la Argentina, en nuestra Provincia hay cientos o miles de pesebres esperando albergar al Niño Jesús.
¿Cuál elegirá Jesús para nacer en este 2016? Tengo la certeza de que Él ya eligió. Por su muerte y resurrección, Cristo viene a habitar en cada uno por eso ahora nos toca elegir a nosotros: a vos y a mí. En la Navidad celebramos que Dios se hace uno de nosotros. Nos toca ahora decidir si queremos albergarlo en nuestro corazón, nuestra familia, nuestro barrio… nuestro mundo.
En el Pesebre se simboliza a toda la creación expectante por recibir al Mesías Salvador: José y María, los magos de Oriente, los pastores, los animales, la vegetación, los astros…Todo reclama la presencia del niño.
Me acuerdo de la expresión de San Pablo: “Toda la creación espera ansiosamente esta revelación de los hijos de Dios (…) Porque también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de Dios” (Rm 8, 19.21).
Te propongo hacernos una pregunta. ¿En qué aspectos de mi vida tengo mayor necesidad de la presencia de Jesús? Yo también soy parte de la creación y “espero ansiosamente esta revelación” (como escribía San Pablo). ¿En qué? Puede ser en el trato con algún familiar, en superar un vicio, en vencer la soledad, en dejar de lado un pecado que vengo arrastrando…
Cada Navidad trae algo nuevo. Es una invitación o llamado para crecer en escucha de la Palabra de Dios y respuesta de nuestra vida.
Debemos cuidarnos de miradas un tanto bucólicas o naif que le quitan realismo a un acontecimiento histórico: Dios asume la condición humana, se hace uno de nosotros para liberarnos del pecado y de la muerte.
Dios ya eligió nacer en tu corazón. Preparale un lugar como a vos te gustaría.
Mañana, 12 de diciembre, celebramos a la Virgen de Guadalupe, Patrona de América Latina y del Seminario Arquidiocesano de San Juan. Recemos por nuestros seminaristas.
Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo coadjutor de San Juan de Cuyo y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social


















