Lo de Micaela no fue una tragedia. Menos un producto del azar. Lo de Micaela fue el resultado de la ausencia del Estado, pues este, por acción u omisión, permitió que este crimen ocurriera.
Y, como todos somos Estado, no podemos desentendernos del sistema imperante y señalar solo un factor para encubrir una larga serie de irresponsabilidades que se conjuraron en el crimen de Micaela. Por eso digo que todos somos Wagner, por lo menos, hasta que impongamos los cambios necesarios y el cumplimiento estricto del marco legal vigente.
El precio de la agilidad
Cuando se procesó a Wagner por la comisión de las dos violaciones en Concepción del Uruguay, en lugar de llevar al violador a un juicio normal, donde la abrumadora prueba lo condenara, la Fiscalía recurrió a un juicio abreviado.
En esta instancia de acuerdo con la defensa de Walter, se acordó una pena de solo 9 años por las dos violaciones.
O sea, si la Fiscalía no hubiera aceptado la vía de resolución rápida, sino que hubiera recurrido al juicio de un Tribunal, Wagner seguiría preso, y Micaela estaría viva.
Falta de recursos
Cuando se denunció la tercera violación de Wagner, en Concepción del Uruguay en el 2013, se lo llevó a juicio con pruebas suficientes, pero la estrategia de la defensa, y la falta de recursos del Estado, dejaron caer el juicio.
Según se supo en aquel momento, como último recurso, asesorado por la defensa, Wagner dijo que él no había sido el autor de esa violación, sino su hermano gemelo.
Como en estos casos los ADNs resultan iguales para las evaluaciones normales, y, para distinguirlo, había que recurrir a un examen en el exterior, el cual costaba muy caro, el juicio no prosperó.
O sea, si el Estado hubiese afrontado los gastos de ese examen, la pena por la tercera violación se habría sumado, y Micaela estaría viva.
Su libertad condicional
El beneficio dictado por el Juez de Penas Carlos Rossi, en conocimiento del prontuario, y desoyendo las recomendaciones del caso, definitivamente marca una enorme irresponsabilidad de su parte.
Si bien puede ser su prerrogativa disponer de ese beneficio, Rossi debería, por lo menos, explicar, o justificar, en base a qué decidió darle la libertad, especialmente si al salir abusa, viola y mata.
O sea, si este Juez hubiera actuado conforme a lo que se espera de él, Wagner seguiría preso, y Micaela estaría viva.
Política carcelaria perversa
Mientras que la inseguridad crece, la Justicia ha apurado sus trámites, y, por consiguiente, cada vez hay más presos, la capacidad carcelaria entra en una crisis cada vez más profunda.
Esto, sumado a que el sistema carcelario provincial también debe alojar a los presos federales, por falta de una cárcel federal, obliga a al gobierno a buscar soluciones en ese sentido, y no, precisamente, ampliando las cárceles.
En este sentido, para solucionar esto, el Estado recurre a la Justicia, donde las políticas de penas y libertades son las herramientas por las cuales se regula la población carcelaria, aunque pervirtiendo la justicia y, cuando no se presta atención, provocando este tipo de desgracias.
Otros hechos
De acuerdo a una denuncia que obra ya en la Fiscalía local, Wagner, en enero pasado, ya en libertad condicional, habría intentado abusar por la fuerza de una amiga de la hija de su pareja, en la propia vivienda de ellos.
Según trascendió, los padres de la jovencita, de 13 años, recurrieron a la Fiscalía, pero desde la misma fue derivada a la Defensoría, y la causa no prosperó. Luego de lo ocurrido, el trámite habría recobrado vida.
Del mismo modo, se pudo saber que, también en enero pasado, Walter, junto con otros reos con salida, habría contratado los servicios de una joven a través de un proxeneta y terminaron violándola grupalmente.
De acuerdo a lo confiado por allegados, en este encuentro, a pesar de sus intentos de defenderse, la joven terminó muy lastimada en el hospital local, donde nadie lo advirtió.
O sea, si el Estado estuviera presente enterándose de lo que ocurre en su territorio, la libertad condicional de Wagner se habría caído y Micaela estaría viva.
Ley cajoneada
En Entre Ríos, en marzo de 2011, se promulgó por unanimidad en las dos cámaras la ley que crea el Registro de Defensa de la Integridad Sexual, donde se mantendrían la identidad y los datos genéticos de los condenados por violación.
Esta ley, impulsada por el senador provincial, prevé que este Registro dependa del Superior Tribunal de Justicia provincial, que incluya toda la información de la causa, fotografías y el ADN, y que todo se incorpore a un sitio de Internet donde solo podrán acceder quienes acrediten interés legítimo.
A pesar de la importancia y acompañamiento de esta ley, el Gobierno provincial permaneció indiferente y aun espera en algún cajón su reglamentación.
O sea, si el Estado hubiese advertido a la sociedad sobre la presencia de Wagner, las instituciones locales hubiesen sabido de él, él hubiese estado más vigilado y, tal vez, Micaela estaría viva.
Conclusión
Como se puede apreciar, la liviandad de un juez, la perversión de la política presidiaria, la indiferencia hacia otros hechos similares, y el desinterés sobre otros vecinos violadores, han confabulado para que ocurra un crimen, no una tragedia.
De lo expuesto, se comprueba que no solo el Juez Rossi contribuyó a la muerte de Micaela, sino un conjunto de otros responsables, quienes también contribuyeron, con su irresponsabilidad, a la muerte de Micaela.
Por lo pronto, si hoy, habiendo sufrido en carne propia la trascendencia de tamaña injusticia, y conscientes de que podría habersido evitada, no nos ponemos en caja como sociedad, no nos hacemos cargo de esto, y no exigimos su inmediata corrección, todos seremos Wagner.
Norman Robson para Gualeguay21

















