A partir de un análisis de la realidad presente, del modelo actual, y de la política en general, surge un escenario de emergencia global, agravado en lo particular o territorial, que merece ser atendido urgente y de forma contundente. La visibilización de esta realidad es fundamental para las sociedades, en especial para las bases sociales, ya que las dirigencias han demostrado que no están a la altura del desafío. Esas bases habitan comunidades territoriales como Gualeguay, y, desde ellas, deben surgir las iniciativas de un nuevo orden. Un nuevo modelo.
Índice
1. La realidad política global
2. El modelo actual
3. Las amenazas
4. La salida
5. La viveza criolla
6. Los pueblos
7. La reacción
8. Un cambio
9. Algunas pautas
10. El desafío
11. Un ejemplo
12. Conclusión
1. La realidad política global
El mundo cambia, y lo hace vertiginosamente, mientras las sociedades parecen no reaccionar. Algunas hasta parecen resistirse. Tal es así que sus clases dirigentes ni atinan a debatir la realidad. No se viene un cambio, ya llegó, y los desafíos son hoy: el cambio climático, la inteligencia artificial y la ignorancia, entre los más drásticos que comprometen a la raza humana. Se trata de una realidad que debe ser enfrentada con un nuevo modelo. Pero, en muchos lugares, la política convencional es incapaz de lidiar con esos desafíos y debe surgir una nueva política que se haga cargo. Por eso la política es tan importante para todos.
La política es la herramienta que tienen los pueblos para determinar su realidad y su destino. Por eso, cuando los pueblos dejan esta herramienta en la gente incorrecta, las naciones sufren una realidad inmerecida, y pierden el rumbo. Lo más grave es que esa gente en el poder convence a sus gobernados de que la política es mala y sucia, entonces a nadie le interesa la política, nadie bueno se involucra, ellos se perpetúan en el poder, y las naciones se debilitan para ser sometidas por naciones más fuertes.
En otras palabras, la política es la que determina nuestro escenario, y nuestras oportunidades de desarrollarnos en todos los sentidos. Es la que establece las reglas de juego de nuestra convivencia, con derechos y obligaciones. Por eso, los pueblos que dejan la política en las manos inadecuadas sufren las consecuencias.
Por otro lado, un paseo por el mundo demuestra que las sociedades más desarrolladas son aquellas en las que sus pueblos son actores activos de la realidad política. Aquellas con ciudadanías maduras y conscientes de su poder. Democracias de verdad.
Síntesis: La política es lo que distingue a los pueblos, pues es la que determina su realidad.
2. El modelo actual
Las naciones tienen estructuras piramidales con un gobierno superior en la cúspide que se ocupa de lo general, con gobiernos intermedios atendiendo temas más específicos, y con una extensa base de gobiernos locales ocupados en lo cotidiano y territorial. En todos los niveles, los ejecutivos están a cargo de la administración, el orden y el desarrollo que les compete en el territorio a su cargo, mientras que los representantes de cada ciudadanía, desde las legislaturas, pautan esas ejecuciones con leyes y las controlan, a la vez que la justicia arbitra que así sea.
Así, todas estas estructuras políticas se financian con los impuestos del pueblo, y éstos se comparten de arriba hacia abajo para costear los gobiernos e impulsar el desarrollo integral de los territorios y sus comunidades. Así debe ser, o debería ser, aunque no lo es en algunos lugares.
Si bien cada cultura cultiva su propia impronta de gobierno, el modelo es esencialmente el mismo, y todos sufren el mismo flagelo: la corrupción, el cual determina la calidad política de esa sociedad. En algunos lados más y en otros menos, la corrupción en todos lados está, fruto siempre del abuso de poder, pues es una tendencia natural del ser humano. Claro está que, siempre, en todos los hechos de corrupción, hay un corrupto, hay un corruptor, y hay una sociedad que los permite o no, que los consciente, que los acepta o no, determinando así la calidad de su política.
Síntesis: El grado de calidad política de una sociedad lo determinan, exclusivamente, sus bases sociales, y así determinan su realidad presente y futura.

3. Las amenazas
En este contexto, hoy, por un lado, la naturaleza factura décadas de desaciertos y abusos con azotes extremos que comprometen la vida humana, a la vez que, por otro lado, el desarrollo tecnológico pone en jaque tanto las economías como la convivencia del mundo. Mientras todo esto ocurre, una sociedad cada vez mas deshumanizada observa boquiabierta e indiferente a lo que pasa, y elige esconderse detrás de las pantallas para que la vida le pase rápido. Como si todo eso fuera poco, frente a todo esto, la política y la sociedad civil se dedican a mirar su ombligo, y a discutir ideologías y no realidades.
Dicho de otra forma, el mundo ya enfrenta los impactos del cambio climático, de la inteligencia artificial, de la ignorancia general, y de la discapacidad política. Veamos cómo impactan.
Cambio climático: Este ya es una realidad que complica cada vez más la vida humana en todo el planeta, y devería obligar a las sociedades a cambiar drásticamente sus modelos productivos, industriales y sociales, de modo de detener la degradación natural, reducir sus múltiples impactos, y comenzar a investigar reparaciones. En su lugar, invertimos en tecnologías que nos destruye y en otras que no llegaremos a usar.
Inteligencia artificial: Esta realidad está complicando la convivencia y el desarrollo de las sociedades, por un lado, reduciendo el trabajo, y, por el otro, alterando las relaciones humanas. Esto obliga a regular y ordenar sus usos, a la vez que requiere adecuar las economías a esta realidad.
Ignorancia general: En plena era del conocimiento, y a pesar de la gran accesibilidad al mismo, las distintas clases sociales han caído en un profundo desinterés por saber, por conocer, algo que se agrava cuando alcanza a las clases dirigentes, pues su desconocimiento las hace perder de vista los verdaderos problemas y sus decisiones comienzan a dejar de ser las correctas, acertadas o convenientes.
Discapacidad política: Ante las tres amenazas planteadas, estos estados ausentes, pasivos, ineficientes y erráticos no gobiernan, solo simulan esgrimiendo poses ideológicas para justificar sus decisiones, más orientadas a lo particular o sectorial que a lo común. Todo esto las hace incapaces de impulsar cambios reales.
Síntesis: Se trata de cuatro amenazas concretas e invisibles que ponen en crisis a las sociedades mientras estas están distraídas en egoísmos y banalidades.
4. La salida
Está a la vista que gran parte de la dirigencia mundial, en general, y de su clase política, en particular, no califican para atender esta realidad que enfrentan, mientras las amenazas avanzan a toda velocidad. Por lo tanto, es indispensable para las sociedades que sus propias bases asuman un protagonismo en serio. El presente exige a la ciudadanía común comprender la realidad antes de que todo colapse, y provocar un recambio político que sea capaz de imponer el cambio de modelo necesario.
Dicho de otro modo, la realidad presente obliga urgente a comprenderla y enfrentarla, provocando, promoviendo, imponiendo y exigiendo el diseño y la implantación de un nuevo orden, un nuevo modelo, y esto solo puede ser liderado por nuevos políticos al frente de una nueva política. Políticos capacitados y comprometidos con la realidad, no con ideologías, menos con intereses particulares o sectoriales, surgidos de afuera de las dirigencia, verdaderos outsiders, y deben ser acompañados por toda las bases.
Síntesis: Las bases deben tomar al toro por las astas e imponer el cambio de modelo. Caso contrario, sucumbirán.

5. La viveza criolla
La Argentina no escapa a esta realidad de emergencia, sino que se agrava por cuestiones particulares. Si bien lo alcanzan el cambio global, las nuevas tecnologías y la ignorancia igual que al resto del mundo, su calidad política es mucho peor que la media mundial, y eso la complica mas que a muchas otras naciones.
La realidad nacional se agrava porque sufre un serio problema cultural, el cual ha pautado su evolución desde, por lo menos, principios del siglo pasado, y al que ha sobrevivido gracias a sus enormes riquezas naturales. Pero todo, algún día, se agota, y ese día parece haber llegado, al mismo tiempo que las otras amenazas. A ese problema lo ha llamado siempre viveza criolla, un atributo que la distinguió siempre en el mundo, y hoy es, sin lugar a dudas, lo que nos trajo a este presente.
Esta se aprecia, por ejemplo, en los tres niveles del Estado, donde predominan, desde hace tiempo, el desgobierno, las incapacidades, la improvisación y el abuso, de parte de una clase política mayoritariamente corrupta, funcional a sí misma y enfocada en intereses en general alejados de los de sus gobernados. Prueba de esto es la inexistencia de proyectos de gobierno y políticas de estado. La enorme mayoría está para beneficiarse, sin ningún compromiso con su comunidad.
Por su parte, la sociedad civil, el sector empresarial, la iglesia, los sindicatos, etcétera, hoy son funcionales a ese Estado, se han adaptado a ese orden, o desorden, han aprendido a beneficiarse del mismo, y hasta han naturalizado la corrupción, la evasión, la injusticia, etcétera.
Síntesis: Junto a las amenazas comunes con el resto del mundo, la Argentina sufre su nefasta idiosincrasia, a la que solo sobrevivió gracias a su extraordinaria riqueza, y la cual la hace en extremo vulnerable frente a la realidad presente.
6. Los pueblos
Como vimos, los pueblos son las bases sociales de las naciones, los que, en Argentina, pocos logran desarrollarse, ser autónomos o independientes, y determinar su futuro. La mayoría viven, o sobreviven, según lo que les pautan su provincia y la Nación, si están alineados políticamente, o como pueden si no lo están.
En otras palabras, sus realidades están supeditadas a lo que les ordenan los gobiernos superiores. Así, ante cualquier necesidad o problema, sea social o económico, cualquier gobierno local se ve obligado a recurrir a la provincia o a la Nación.
Por eso, muchas veces escuchamos la palabra gestión, o el verbo gestionar: tramitar, negociar, acordar, conseguir, y no la palabra gobernar: dirigir, administrar, ordenar, conducir, guiar. Son cosas muy distintas. Una significa sobrevivir y, la otra, desarrollarse.
De este modo, las dirigencias, a cambio de prebendas formales o informales, explícitas o implícitas, se someten a sus pretensiones. Ninguna hace nada para salir de esa comodidad, aunque los pueblos lo sufran. Este es el modelo de la viveza criolla, oportunista, ventajista, egoista, presente en lo público y en lo privado. Este es el modelo que impera en los pueblos, un modelo que se agotó y ha hartado a la ciudadanía, un modelo cultural que la sociedad no quiere más.
Este modelo solo sobrevive porque, a fuerza de ignorancia, y para someterlos, a los pueblos les han hecho olvidar su verdadero poder. De ese modo, los pueblos se identifican por su desprecio por la política como ejercicio legítimo, y solo se la ve como una oportunidad de enriquecimiento. Por esa razón esta poblada de mediocridad e improvisación.
Síntesis: La mayoría de los pueblos argentinos se encuentran debilitados espiritualmente para dar a luz una clase política distinta que pueda generar un nuevo orden bajo un nuevo modelo.

7. La reacción
Hoy, a pesar de todo lo expuesto, la sociedad argentina reclama un cambio: quiere igualdad, justicia, progreso, estabilidad, bienestar y tranquilidad, entre tantas cosas, cosas que los gobiernos han ignorado por décadas y décadas. Solo se ocuparon siempre de deseducar a la sociedad, y de dividirla y enfrentarla, entre pobres y ricos, entre peronistas y no peronistas, entre zurdos y derechos, y hasta entre hombres y mujeres, para someterla y dominarla.
Así, a pesar de su enorme riqueza natural y capital humano, el desgobierno, de tanto exprimir la nación, la sucesión de poderes logró fundirla. Sin dudas, hoy la gente exige un cambio, drástico, extremo, y, más que nada, rápido.
Síntesis: Aunque no son realmente consciente de las amenazas que acechan al mundo, los argentinos se hartaron del modelo actual, ya que descubrieron que no los llevó a ningún lado.
8. Un cambio
Como vimos, desde hace tiempo que la sociedad argentina pretende un cambio, pero no se trata del cambio que les ofrecieron los políticos de uno y otro bando, sino de un cambio hacia una unión madura, hacia lo común por sobre lo individual, hacia la justicia, un cambio responsable hacia las tres haches de Simon Sinek: humildad, honestidad y humanidad. Un cambio de modelo determinado según las nececidades pautadas por la realidad y no por las ideologías, ni por las conveniencias particulares de turno.
Para ello, la sociedad argentina debe replantear sus modelos, primero el político y, luego, el cultural, el de convivencia, y el económico. Pero, como se dijo más arriba, se trata de un cambio de abajo hacia arriba, desde las bases, y desde los territorios, confrontando en muchos casos con el modelo centralista actual. Un cambio ordenado y planificado, según estrictas pautas a seguir.
Síntesis: Es necesario un cambio de rumbo hacia un horizonte de certezas reales o factibles, que contemplen la realidad humana desde la humildad y la honestidad. Un cambio nada alocado o excéntrico, sino diametral hacia lo que debe ser: preparado para enfrentar los cambios que imponga el destino.

9. Algunas pautas
De modo de planificar un cambio en la propia base del modelo, en los pueblos, algunas pautas pueden ser las siguientes.
En política: Promover la participación, los tributos justos, y el respeto por la Constitución, a partir de un Estado activo, presente, eficiente y efectivo, que deje de gestionar y empiece a gobernar, concentrado en lo común, y no en lo individual o sectorial.
En cultura: Promover el conocimiento a partir de una reforma educativa, y el desarrollo de las artes y los deportes como argumentos de cohesión social, de modo de consolidar la identidad y la soberanía cultural. De ese modo, remover o neutralizar la viveza criolla, poner en valor la sociedad, restaurando valores, seriedad, responsabilidad y representatividad, e instalar una nueva consciencia colectiva en la sociedad.
En la convivencia: Restaurar el modelo tradicional de orden, seguridad y justicia, respetando los derechos, pero también imponiendo las obligaciones, y promoviendo la igualdad, la inclusión y la accesibilidad, con salud y educación públicas, con una asistencia social efectiva, y con una reforma integral de los servicios de acuerdo a la modernidad.
En economía: Promover la independencia económica a partir de una balanza comercial positiva, un buen producto bruto, una ocupación plena y un estricto cuidado ambiental, buscando siempre que todo individuo produzca tanto o más de lo que consume, que las cadenas de materia prima local se completen en la localidad, que todo comercio esté adaptado al nuevo consumismo; que se promueva la producción de servicios; y que se exploten de forma sustentable todos los recursos propios, en particular generando energías renovables.
De todo esto se desprende que las futuras propuestas políticas a nivel territorial deberían proponerse fortalecer al estado y direccionar su poder hacia el orden, la administración y el desarrollo según un nuevo modelo. Uno que, en la medida de sus posibilidades, contemple el cambio climático, arbitre el uso de las nuevas tecnologías, busque restaurar el conocimiento, y quiera consolidar una cultura comunitaria responsable, comprometida y participativa.
Síntesis: Las pautas deben tratar de llevar el Estado a como debería ser y nunca fue, y adaptarlo al presente de emergencia, para enfrentar lo mejor posible la contingencia.
10. El desafío
En este contexto donde los hechos se conjugan con la ignorancia y la discapacidad, se acabó el individualismo, solo quedan realidades comunes, lo cual hace indispensable una sociedad reconociendo y haciéndose cargo de la realidad, sin dicotomías conflictivas, solo complementarias, con el incondicional acompañamiento de los estados, como debe ser.
Por eso, el gran desafío que enfrentan las sociedades es aprender, tanto los menos como los más, y empujando de abajo hacia arriba. Aprender a vivir con la nueva realidad, aprender a gobernarla y a ser gobernados, participando y conviviendo, construyendo nuevas realidades que tributen a aquella nueva realidad, aprender a desarrollar una nueva cultura. Aprender a investigar, imaginar y crear, a reunirse, compartir y emprender, a transformar, producir y servir, aprender, aprender y aprender. Ese es el desafío inmediato y urgente de las comunidades.
Síntesis: El desafío que enfrentan hoy las bases de las sociedades es aprender como generar un cambio hacia un nuevo modelo, y así imponerlo.

11. Un ejemplo
Gualeguay es una ciudad de 100 kilómetros cuadrados poblada por 50 mil habitantes, ubicada estratégicaente al sur de la provincia de Entre Ríos, sobre el río Gualeguay. Se trata de una ciudad rodeada de miles de hectáreas productivas, al final de la cuenca del río homónimo, con salida a la hidrovía del Paraná y al mar, a dos horas de centros neurálgicos como Buenos Aires, Rosario, Paraná y Santa Fe, a dos horas de un tercio de la población del país con mayor poder adquisitivo, y en el medio del Mercosur.
En base a esa ubicación, su competitividad puede basarse en sus extraordinarias potencialidades, en su mayoría basadas en la explotación de sus valiosos patrimonios naturales, sociales y culturales: sus cadenas de valor agropecuarias, su turismo, su inversión educativa, sus vías ferroviaria y fluvial aunque abandonadas, su costa desaprovechada, su amplitud urbana no saturada, y su modesta capacidad instalada de industria y servicios. Cómo contraparte, Gualeguay sufre una geografía inconveniente, una idiosincracia dirigente controvertida, y está muy limitada en su capacidad energética.
En ese marco, las sucesivas malas gestiones políticas desaprovecharon esas potencialidades y la condenaron a la injusticia, al desorden y a la postergación, con altos niveles de desocupación, una balanza comercial negativa y un producto bruto interno muy concentrado y muy pobre por habitante.
De ese modo, la realidad de esta ciudad del siglo XVIII, con casi 250 años de historia, es que depende económica y políticamente de la provincia y de la Nación, incluso para lo básico, mientras que a éstos estados en nada le importa su realidad.
Por lo tanto, el desafío de este pueblo, como el de muchos, es, como primera medida, tomar consciencia de la realidad, y luego crear una clase política comprometida y capaz de liderar abruptos cambios de cultura y de modelo. Estos cambios deben promover la identidad de la comunidad, deben lograr un equilibrio que le permita acceder a su independencia, y, así, poder restaurar la justicia, la seguridad, la salud y la educación, y poder desarrollar las obras y servicios necesarios para acceder a un pleno estado de derecho.
Síntesis: A pesar de sus excepcionales y extraordinarias características, Gualeguay, con su injusticia, desorden y postergación, es un ejemplo de las consecuencias de una política por lo menos equivocada.
12. Conclusión
El cambio de realidad es un hecho, acá y en China, y un cambio de modelo que le responda es indispensable y urgente, más acá que en China, porque, encima, tenemos un problema cultural grave. Este cambio solo puede liderarlo una política capaz y comprometida que hoy poco existe en el mundo, y, acá, menos. La realidad presente exige una calidad política que solo puede resultar de una renovación promovida desde las propias bases sociales ejerciendo su poder ciudadano.
Ahora bien, la incógnita es quién y cómo despierta a las bases y las convierte en ciudadanías a la altura de la realidad presente, capaces de engendrar dirigentes aptos para liderar el cambio necesario. Dirigentes que no profesas seudónimo ideologías sino que persigan realidades comunes a todos. Dirigentes que concebir a los vecinos como votos y los considere sujetos de derecho.
La realidad presente es casi indiscutible, la incertidumbre está en cómo superar esa realidad, y quién podría liderar ese desafío. Pero la pregunta no es solo quién, es si ese quien existe.

Norman Robson para Gualeguay21


















