La amenaza no es la IA

Alejandro Dolina dice que, hoy, nadie quiere leer, pero que lo que todos quieren es haber leído. Que muchos desean poder decir que leyeron tal o cual obra sin haber perdido el tiempo en leerla. Por otro lado, el gallego Jesús Quinteros dice que, hoy, la ignorancia dejó de dar vergüenza, que los peores analfabetos son los que eligieron no saber a pesar de poder, y que todos fomentan eso porque así es más fácil vender y dominar. En otras palabras, ambos dicen que, hoy, a nadie le interesa aprender, y eso no es culpa de la IA.

Veamos. En esta mal llamada era del conocimiento, desde antes de que aparezca la IA, la gente quiere saber, tener información, pero nadie está dispuesto a dedicar algún tipo de esfuerzo a eso. En otras palabras, el proceso de atender e interpretar para aprender y saber cuesta tiempo, atención, ganas, etcétera, se llama aprender, y allí comienza el problema.

Csbe señalar que la incorporación de contenidos, sea de forma escrita, oral o visual, siempre se basa en la palabra como componente básico de un mensaje o comunicación, siendo el más preciso de los contenidos el escrito, pues asegura una correcta interpretación, mientras que los demás pueden ser inexactos.

Ahora bien, el problema actual no pasa por una cuestión de haraganería, o de apreciación del tiempo, sino que nace a partir de una desvalorización del conocimiento y el consecuente desinterés por aprender. Hoy ya hace tiempo que a nadie le importa saber, conocer o estar informado, la gente no lo considera importabte, interesante, ni, mucho menos, necesario, y, allí, está el problema.

Entonces sí, como si todo eso fuera poco, llegó la IA para traerle tranquilidad al mundo, pues ya no necesita más aprender para saber, pues para eso está ella. De ese modo, se consolidan la ignorancia, la incertidumbre y un peligroso analfabetismo masivo y, encima, naturalizando el desinterés y la abulia.

Qué pasó

El consumismo, el individualismo, el facilismo, el comodismo y el inmediatismo han transformado al humano en un ser egoísta e indiferente al cual conocer la realidad se ha vuelto un problema, y prefiere no saber. En psicología llaman a eso evasión, desde mucho antes de que se invente la IA. Prefiere no saber para poder adoptar una versión de la realidad que le sea cómoda y conveniente, y no le importa si es irreal y fantástica porque ni siquiera sabe que lo es.

En otras palabras, al ignorar la realidad le resulta más fácil construir una vida cómoda, sin los problemas reales. Por eso, las sociedades se convierten cada vez más en híbridas culturales alienadas de toda realidad y consecuente pertenencia. Esta degradación cultural, y la naturalización de una irrealidad a la medida de cada uno, van haciendo desaparecer el saber sin que nadie siquiera se dé cuenta.

Conclusión

Pero todo esto no es culpa de la IA, esta solo llegó hace poco y solo acelera la decadencia. Es la Humanidad que ha perdido el rumbo, y ya no sabe qué hacer, ni cómo hacerlo. No hay que olvidar que la IA se nutre del saber humano, y, así como creció, el día que deje de nutrirse, decrecerá. Es necesario y urgente reencausar a la Humanidad en la senda del conocimiento.

En síntesis, la amenaza no es la IA, somos nosotros mismos.

Norman Robson para Gualeguay21

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