La ola libertaria impuesta desde el gobierno nacional avanza contra los abusos del Estado, pero en su afán atenta contra responsabilidades indelegables del mismo. El Estado no puede librar a la suerte la convivencia de sus gobernados en los ámbitos públicos, sino que debe estar presente gobernándola. La convivencia vial es uno de ellos, el cual rápidamente muestra su ausencia en términos de muertes.
Primero, la desregulación del transporte automotor facilitando la licencia de conducir, luego, el cierre de las agencias relacionadas con lo vial, más la abolición de la educación vial en las escuelas, y la suspensión de obras y mantenimientos viales degradan la seguridad vial y libran el tránsito a su suerte.
Frente a ésto, es imperativo que desde las instituciones se insista en reclamar por un Estado presente que se ocupe de arbitrar la seguridad vial garantizando conductores responsables y ciudadanos prudentes.
Norman Robson para Gualeguay21


















