El turismo puede representar una oportunidad de desarrollo para las ciudades, pero también una amenaza para su equilibrio social y ambiental si no se gestiona con planificación. He aquí tres casos relevados por la Red de Innovación Local sobre cómo se están implementando estrategias que combinan tecnología, gobernanza e inclusión para transformar su modelo turístico sin comprometer la sostenibilidad.
En Florianópolis, Brasil, el Centro de Inteligencia Turística integra Inteligencia Artificial e Internet de las Cosas para monitorear flujos de visitantes en tiempo real, optimizar servicios y anticipar demandas. La ciudad utiliza un chatbot con recomendaciones predictivas y sistemas de videomonitoreo para mejorar la seguridad y la experiencia del visitante, lo que le permitió ajustar su estrategia ante el crecimiento del turismo internacional.
Por otro lado, en Aguarico, Ecuador, el modelo se basa en el turismo comunitario liderado por comunidades Kichwa y Waorani. Con apoyo técnico e inversión en infraestructura, el destino fue reconocido como Best Tourism Village y registró un crecimiento del 225 por ciento en visitantes entre 2022 y 2024. Las comunidades diseñan sus propias experiencias, articulando saberes ancestrales, gastronomía y comercio justo.
Por último, Montevideo, Uruguay, consolidó una política de accesibilidad transversal que incluye señalética en braille, herramientas digitales con asistencia en tiempo real y circuitos adaptados. Tras elevar sus estándares de cumplimiento en accesibilidad al 91,4 por ciento en 2025, la ciudad fue distinguida como Destino Turístico Inteligente.
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