Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, la pobreza infantil alcanzó su máximo histórico en 2024, con un 70,4 por ciento, y, si bien descendió, en 2026 aún afecta a más de 4 de cada 10 niños, niñas y adolescentes, un 42,5 por ciento. Cabe destacar que esta aumentaría al 47,8 por ciento, y la indigencia infantil pasaría del 9,5 al 16,4, si no fuera que la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar, las cuales logran contener las situaciones más extremas.
Cabe destacar que, en toda la serie, los hogares con niños y adolescentes registran tasas sistemáticamente más altas que los hogares sin, un fenómeno que el informe denomina “infantilización de la pobreza”. Esto está vinculado a que los hogares con más niños y adolescentes suelen tener menos ingresos.
Es por eso que la AUH y la Tarjeta Alimentar explican más del 90 por ciento de la reducción estimada de la pobreza infantil y alrededor del 97/98 de la reducción de la indigencia infantil.
Por último, El Observatorio de la UCA entiende que, aunque la pobreza disminuyó entre 2024 y 2026, la brecha entre el ingreso de los hogares pobres y el valor de la Canasta Básica Total no cambió.
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