Ante la intención de sacar el jardín de infantes Alitas de al lado de la Escuela 68 y trasladarlo a otro lado, la comunidad de docentes y familiares de los 80 alumnos que allí asisten se autoconvocó el pasado viernes a abrasar la institución y visibilizar el impacto que una medida así tendría. A los traumático agregan la pérdida del servicio de comedor escolar. Desde la Dirección Departamental trascendió que se fundaría en cuestiones de infraestructura, aunque nada está decidido.
La distintas voces escuchadas advierten sobre el impacto significativo en sus trayectorias educativas, en su estabilidad emocional y en la organización familiar, a la vez que perderán el servicio de comedor escolar.
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