El último sábado por la noche superaron su primer desafío un grupo de gente común que se propuso hacer algo más allá de obstáculos, adversidades y demás yerbas que siempre crecen a la hora de tratar de caminar.
La historia comienza con una señora con una idea, un sueño, un capricho o como se lo quiera llamar. Una señora común, ninguna heroína moderna ni amazona vanguardista, solo una señora común.
Sí se puede destacar en esa señora como extraordinario, fuera de lo común, su fe en esa idea, algo que hace a parte de la esencia de este artículo.
Una fe que mantuvo latente su objetivo durante mucho tiempo, hasta que el destino dispuso la constelación de coincidencias necesarias que permitieron su fecundación.
Cuando su perseverancia la llevó a la mesa de una institución intermedia, una asociación civil, o sea, un grupo de gente común como ella que se interesa por intereses comunes, comenzó a gestarse el proceso que haría realidad su objetivo.
Así fue que en el seno de la entidad coincidieron otras mujeres y hombres comunes con ese objetivo común, y germinó el proceso donde todos pusieron manos a la obra para que la idea se vuelva proyecto y este realidad.
Así fue como, bajo el amparo de las entidades, todos cincelaron, codo a codo, un proyecto que terminaron plasmando, haciéndolo realidad, el último sábado, en un ejemplo que también hace a la esencia de este artículo.
Y de esta realidad pueden dar fe los 250 comensales que fueron testigos del evento y que, con sus comentarios, dispersaron el ejemplo cada uno en su ámbito. 250 vecinos, también gente común, que volvieron satisfechos a sus casas no solo por haber disfrutado un buen momento sino por haber sido parte de un hecho trascendente.
Este fue el primer desafío, una cena en homenaje a las colectividades, mientras que el objetivo final es reeditar la Fiesta de las Colectividades, un evento que merece rescatarse por su hondo contenido de identidad y pertenencia.
Este primer desafío fue superado con éxito augurando un auspicioso final.
Para reseñar la trascendencia de este evento no fue por casualidad que utilicé palabras como desafío, idea, sueño, capricho, fe, objetivo, comunidad, vecinos, germinar, gestar, trabajar, concretar, y trascender, palabras que por sí reflejan la filosofía de quienes asumieron un compromiso con su comunidad, con lo común, y lo cumplen a través de las entidades con participación y mucha acción.
Esta historia de gente común con intereses comunes es una de esas historias que le confirma a nuestra comunidad que, a pesar de todo, todo es posible.
Nuestro agradecimiento a todos aquellos que hacen algo por lo común, sin ellos… ¿Qué sería de nosotros?
Norman Robson para Gualeguay21
Mirá más fotos en la galería de imágenes

















