Quienes no construyen política por su incapacidad y negligencia tratan de aferrarse de lo poco o mucho que han hecho otros para tener algo de protagonismo. Unas veces sumándose a ello desde el supuesto título nobiliario de “dirigentes” (lo que les permite entrar por la ventana), otras veces destruyendo la construcción ajena, con mentiras y acusaciones. Son intrascendentes, insignificantes, hasta en su quehacer.
Generacionalmente, y por convicción personal de quienes formamos este espacio político, repudiamos toda práctica política cuya construcción se base, pura y exclusivamente en dinamitar todo lo “otro”.
La presencia territorial, las convicciones, la formación política, la lectura de los procesos políticos con seriedad y análisis realista y sin egoísmos, la coherencia, el esfuerzo, el compañerismo; fueron los motores de nuestro nacimiento y consolidación como grupo político. Lo seguirán siendo en nuestro andar hacia adelante.
JP Gualeguay
















