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Con las caretas en el suelo

 

El clima político que precede a la realización de las PASO, en camino a las elecciones legislativas de octubre, muestra al gobierno manteniendo la iniciativa en todos los frentes. Contrasta con una oposición que sigue dispersa y desorientada, recurriendo al rejunte sin propuestas ni programas, mostrando las mismas caras del 2001 y acuciada por la crispación desde el 25 de mayo de 2003.

 

Se han sucedido el ruido de las cacerolas, las demandas de los fondos buitres, el embargo de La Fragata, los escandalosos fallos de la tristemente célebre Cámara Clarín, Rural y Comercial, la inocultable sumisión de gran parte de la Corte Suprema a las presiones de las corporaciones, lo trasuntan los sonados casos “La Rural. De Narváez” y“Diario La Nación AFIP”, y lo más reciente, la declaración de inconstitucionalidad a la reforma judicial para elegir por voto popular a los miembros del Consejo de la Magistratura.

 

Los mismos que presentaron los saqueos orquestados y piquetes lanzados por la burocracia sindical como si fueren genuinas expresiones de demandas sociales insatisfechas, ahora impulsan la escalada del Dólar clandestino y alientan el desabastecimiento de productos para envilecer y encarecer el mercado interno. Cuando el gobierno responde aplicando la Ley de Abastecimiento a los acaparadores de trigo, inventan que Guillermo Moreno aprieta a los supermercadistas para que no publiciten en algunos medios.

 

Ciertamente han minimizado el agravio inferido al Compañero Evo Morales por algunos países europeos obedientes de los yankees y guardado ominoso silencio sobre el espionaje comprobado a mandatarios de América del Sur. En realidad, todo esto forma parte de una campaña desestabilizadora lanzada en nuestra Región, que aquí no ha logrado debilitar al gobierno ni mucho menos torcer el rumbo trazado por Cristina.

 

En este marco, no es necesario ocuparse demasiado del recurrente fracaso de las opciones antiperonistas; justo es reconocer que de explicar la debacle gorila, en todas sus variantes, se ocupan sus mentores y mandantes, los staff periodísticos de medios monopólicos que (a excepción de Mauricio Macri, inefable Alcalde neoyorquino de la Capital Federal) los tratan y destratan sin ningún escrúpulo ni disimulo como lo que son:“mediocres actores de reparto”. Ocurre que a esta altura son exhibidos en el escenario con las caretas en el suelo; en parte por su inocultable mediocridad y, principalmente, por la enorme, inconmensurable diferencia de valores, de nivel y de capacidad que trasunta Cristina frente a esta verdadera caterva de serviles sin decoro ni dignidad. Como esta oposición ya está derrotada, sirve de poco y nada, las corporaciones operan en la antesala del 2015 resignadas a que las cuestiones centrales de Argentina se resuelven metiéndose en la interna del peronismo.

 

Ante la evidencia de que un cambio de gobierno no termina con el ciclo kirchnerista, que bajo la conducción de Cristina continuará fortalecido más allá del 2015, a los sectores del privilegio no le quedó otra alterativa que atrincherarse en defensa de intereses espurios y, como en otras etapas que se caracterizaron por la realización de transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales, dispuestos a cooptar a algunos dirigentes que, aviesa y desembozadamente, se prestan para que los usen con la pretensión de generar confusión y divisiones entre los sectores populares.

 

Pruebas al canto. En noviembre de 2012 el magnate del diario Clarín, Héctor Magneto, realizó declaraciones a un medio de Brasil: “En la Argentina será  inevitable que la crucial elección presidencial de 2015 se resuelva en la disputa entre peronismo y kirchnerismo. Fuera de este escenario, la única novedad será la consolidación del PRO como fuerza de centro derecha, que no logró seducir a los peronistas pero ha podido conquistar a franjas de clase media desencantadas luego del fracaso de la Alianza de radicales y socialistas”. Una reciente columna editorial de La Nación titulada “No todo debe girar alrededor de Cristina” señala: “encontramos un antiperonismo sin futuro y al peronismo rejuvenecido”. Clarín recoge declaraciones del economista Juan Carlos de Pablo donde advierte “Uno le puede endilgar a este gobierno muchas cosas, pero no debilidad. El único camino para enfrentarlo con posibilidades es apelar a la fortaleza del peronismo”. Y La Nación ensalza con inusitado fervor al sindicalismo alineado con Hugo Moyano y el Momo Venegas.

 

Hace poco tiempo lo presionaron a Daniel Scioli para que apurara el lanzamiento de su candidatura presidencial diferenciándose públicamente de Cristina. El gobernador impulsó modificaciones en la ley de coparticipación federal y exigió la actualización del fondo de reparación histórica del cono urbano bonaerense, provocación planificada desde fuera de las estructuras partidarias e institucionales, que recordemos se frenó por el rápido y decidido accionar de 70 intendentes, legisladores nacionales y provinciales, la juventud peronista, referentes de agrupaciones políticas y sociales de la Provincia, que respondieron:“nosotros recibimos desde el gobierno nacional mucho más de lo que se está reclamado con un sentido “periodístico” y sin ninguna seriedad. El apoyo que hemos recibido de la Nación en estos diez años se demuestra en obras de infraestructura, en planes de salud, educación y vivienda, en asistencia social, y tan solo puede compararse con el brindado a provincia y municipios en los tiempos de Perón y Evita”.

 

El gobernador Daniel Scioli  comprendió el mensaje y se alineó sin más vueltas con el Frente para la Victoria. Y como era previsible, las corporaciones no se lo perdonaron. Los grandes medios le dieron el ultimátum y luego hicieron lo de siempre, le quitaron la protección de que gozaba. Jugaron el recambio, sacaron de las gateras a Sergio Masa, la nueva “esperanza blanca” surgida de las filas del peronismo.

 

Como vemos, las corporaciones proponen un juego tramposo, con las cartas marcadas. Ya no será lo que imaginaron, una disputa amigable entre Scioli y Macri, distinguibles por el color de los globitos -naranjas o amarillos-, parodia montada con el propósito de meternos en el túnel del tiempo, retornarnos al infierno del 2001, volver a las recetas fracasadas del menemismo y la alianza (que hoy se aplican en España, Grecia y más cerca, en Chile). Como Macri quedó encerrado en la ciudad, sin proyección nacional, y Scioli dentro del Frente para la Victoria, de apuro empujaron a escena al Intendente de Tigre poniendo a su servicio toda la parafernalia mediática.

 

En Entre Ríos la jugada viene más cantada. Están con las caretas en el suelo los que se fueron al PRO y se alinean con De Angeli, los que creen que nos van a confundir cantando la marchita. Los peronistas los conocemos muy bien. Nosotros vamos con el Frente para la Victoria, vamos con el Compañero Sergio Urribarri, preparados para apoyar a nuestros candidatos, entre ellos jóvenes promesas, que expresan las realizaciones del gobierno nacional y del gobierno provincial, y garantizan la continuidad del PROYECTO NACIONAL, POPULAR y DEMOCRÁTICO con la conducción de Cristina.

 

Por María Florencia Akiki, de la JP Gualeguay, Entre Ríos.-

 

 

 

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