En la oportunidad, Gualeguay estuvo omnipresente no solo por su hueste de funcionarios, legisladores y otras yerbas, sino por una nutrida “comisión” de empleados y funcionarios municipales, ediles oficialistas y fotógrafos propios, todos enremerados y embanderados, alentando la presencia de la Ministra.
Toda esta movida, se pudo saber, habría sido orquestada por el propio Intendente Erro con la complicidad del Secretario de Desarrollo Social de la Nación, Carlos Montaña, lo que les posibilitó colocar una gran bandera de Juventud Gualeguay sobre el escenario.
Hasta aquí la omnipresencia gualeya era importante y positiva, pero, lamentablemente, se vio empañada por el papelón que tuvo por protagonista al propio Intendente.
No satisfecho con la impactante presencia gualeya en un acto del urribarrismo, Erro pretendió, alentado e invitado por Montaña, sentarse sobre el escenario junto a los cuadros del Gobierno entrerriano y del Ministerio de Kirchner, llegando al extremo de dejar parado a un educado y tolerante miembro de esa cartera nacional.
Tal es así que ante el pedido de la gente de protocolo de gobierno, organizadores del acto, que cediera el asiento y se bajara del escenario, el Intendente gualeyo se encaprichó en permanecer sobre el escenario argumentando, según lo testimoniado por el propio empleado de protocolo, que él había sido invitado por el propio Montaña.
Tal fue el capricho de Erro que, ante la atónita mirada de los presentes, debieron recurrir a la Seguridad para persuadirlo de retirarse de ese espacio.
¿Montaña?
Montaña miraba hacia arriba apreciando el complejo sistema de reflectores con que cuenta la Vieja Usina.
“Jamás me sucedió algo así”, aseguró el empleado de gobierno, “a pesar de que le expliqué que todos los intendentes estaban en el auditorio y que eso estaba reservado para funcionarios de Nación el tipo no se quería bajar” terminó.
Luego de esto, ya relegado a la séptima fila, Erro adoptó una pose indiferente concentrándose en su celular durante los sendos discursos del Gobernador y la Ministra.
Fiel a la impronta de esta gestión, nuevamente lo escaso bueno fue empañado por la desmedida soberbia oficial.
Norman Robson para Gualeguay21

















