Jorge tiene 60 años, es camionero, padre de familia, y todo iba lindo hasta que, hace un mes atrás, le tocó entrar al hospital por una neumonía y nunca más salió. Su familia, hoy desesperada, salió a los medios a compartir su drama, apenas otro de tantos. Jorge se encuentra esperando una resonancia magnética, pero, mientras tanto, su estado ha empeorado notablemente: ya no puede caminar, ni mover un brazo, tiene fiebre y nadie da respuestas. Sienten que están frente a un abandono por parte de la institución.
Rocío, su hija, ya consiguió, por su cuenta, un centro donde realizarle el estudio, y ella se hará cargo de todos los gastos, pero necesita que el hospital se comunique con el prestador para coordinar el traslado. Un requisito formal que, insólitamente, también se demora, poniendo en riesgo la salud de Jorge.
Como dijimos, otra historia de tantas.
Norman Robson para Gualeguay21


















