Definitiva y marcadamente dividido entre Erro y Vittulo, seguidos estos por Albornoz para un lado y Matorras para el otro, uno prendido de la Nación y el otro de la Provincia, el justicialismo local convivía tolerante consciente de que una gran plancha quedaba por delante.
Pero el joven delfín le prometió al padre que recompondría lo irrecomponible para cumplir con las necesidades del padre y, de paso, con su aspiraciones particulares, y llegó embanderado en el Unidos y Organizados.
Vino tan Unidos y Organizados que a partir del primer acto ya dinamitó las bases de la convivencia existente para dejar todo desunido y desorganizado, y así tejer una estrategia conveniente a sus objetivos.
Y así fue que alimentó la JP local sacándola del ala de Vittulo y acercándola a Erro, con la excusa de que eso era Unidos y Organizados.
Y así fue que ahora, con una repartición pública a su cargo, les da vuelo propio, con la excusa de que esto es… vaya uno a saber que creen que es esto…
Lo que si ya es evidente es que con el Unidos y Organizados, antes estábamos divididos en dos y ahora estamos divididos en tres, y más despelotados que nunca, y con un horizonte cada vez más oscuro.
Pero esperemos que esto sea un simple error y no un maquiavélico proceso de aniquilación ideológica por el cual se imponen los cuadros jóvenes, potenciados por el voto a los 16 y fácilmente formables a piaccere del poder, para desplazar a las cada vez más menguadas generaciones peronistas genuinas.
Esperemos que solo haya sido un error estratégico.
Norman Robson para Gualeguay21

















