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El carnaval, la cuaresma y la fe

Este fin de semana largo tiene dos feriados debidos al carnaval, una fiesta de origen pagano, que se ha unido a la celebración cristiana de la Pascua. Por eso la fecha es “móvil”.

En realidad, el acontecimiento central es la Pascua, y se cuentan 40 días para atrás desde el Domingo de Ramos para establecer el Miércoles de Cenizas, cuyos dos días previos son el carnaval. Antiguamente eran días de fiesta, comida, bebida, incluyendo algunos excesos, en vista al inicio de un tiempo de austeridad y sobriedad, como la Cuaresma.

 

 

 

La cuestión es que este miércoles —que lo llamamos “de Cenizas”— comenzamos el tiempo de preparación hacia la Pascua. Lleva ese nombre porque en la Misa se impone sobre la cabeza la ceniza que se obtiene al quemar las ramas del Domingo de Ramos del año pasado. Es un signo y gesto de humildad y llamado a la conversión. Recordamos la fragilidad de la vida humana, lo fugaz y lo transitorio de este mundo.  Serán 40 días para disponer el corazón, revisar la vida, y sobre todo crecer en la confianza en el amor de Dios por cada uno de nosotros.

El Papa ha entregado un Mensaje para la Cuaresma en este Año de la Fe, mostrándonos la vinculación que hay entre la fe y el amor. El lema es una frase de la Primera Carta de San Juan: “Hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él” (I Jn 4,16). En este mensaje nos dice Benedicto XVI que “ ‘puesto que es Dios quien nos ha amado primero (cf. 1 Jn 4,10), ahora el amor ya no es sólo un «mandamiento», sino la respuesta al don del amor, con el cual Dios viene a nuestro encuentro’ (Deus caritas est, 1). La fe constituye la adhesión personal ―que incluye todas nuestras facultades― a la revelación del amor gratuito y ‘apasionado’ que Dios tiene por nosotros y que se manifiesta plenamente en Jesucristo.”

Esta mirada nos ayuda a no tener una perspectiva racionalista de la fe, ya que “el cristiano es una persona conquistada por el amor de Cristo y movido por este amor —‘el amor de Cristo nos apremia’ (2 Co 5,14)—, está abierto de modo profundo y concreto al amor al prójimo”. (tomado del mismo mensaje)

Incluso nos dice el Papa que “toda la vida cristiana consiste en responder al amor de Dios. La primera respuesta es precisamente la fe, acoger llenos de estupor y gratitud una inaudita iniciativa divina que nos precede y nos reclama. Y el «sí» de la fe marca el comienzo de una luminosa historia de amistad con el Señor, que llena toda nuestra existencia y le da pleno sentido. Sin embargo, Dios no se contenta con que nosotros aceptemos su amor gratuito. No se limita a amarnos, quiere atraernos hacia sí, transformarnos de un modo tan profundo que podamos decir con san Pablo: ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí “. (cf. Ga 2,20).

Por eso, “a la luz de cuanto hemos dicho, resulta claro que nunca podemos separar, o incluso oponer, fe y caridad. Estas dos virtudes teologales están íntimamente unidas por lo que es equivocado ver en ellas un contraste o una ‘dialéctica’ ”. (tomado del mismo mensaje).

Dios busca siempre nuestra amistad, y nos lo hace notar de manera particular en el tiempo de Cuaresma y Pascua. Su Palabra será una permanente declaración de Amor por su Pueblo. Sepamos estar atentos y aprovechemos para crecer en el amor y la fe.

Este 10 de febrero cumplo 58 años de edad. Le doy gracias a Dios por el regalo de la vida, la fe, el cariño de mis familiares y amigos, y la gente tan linda que fue poniendo en mi camino. Rezá un Ave María a la Virgen para que me siga cuidando. Mañana es su fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, Patrona especialmente de los enfermos. A ella le encomendamos a nuestros familiares y amigos necesitados de salud, y a los más pobres y olvidados.

Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

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