18 julio, 2024 5:39 pm
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El esplendor y las ruinas

Está sobre el camino que lleva a lo que fuera Parque Costero, oculta por la vegetación. Son sólo paredes que resistieron al saqueo sistemático, despojos de una construcción esplendorosa, una propiedad que el artista adquirió en 1938 con la intención de que se convirtiera en una especie de mausoleo de sus obras. Ningún gesto por recuperarla pudo llegar a buen puerto.

El sol de mediodía reverbera en la vegetación indómita, y descubre un paisaje quieto, un camino polvoriento y estrecho, encajonado por plantaciones de soja, a un lado, y de huertas, al otro.

 

 

 

El verde se corta, y asoma un camino que se hunde en una edificación que domina un campo que se abre, prolijamente sembrado. Un hombre, alto, flaco, aparece desde el bajo y marcha decidido hacia algún lugar.

–¿Sabe dónde está la casa?

–Allá –dice, y levanta, tímidamente, un brazo, y señala un punto indefinido–.

Hay un claro que rasga el verde, y un camino como en galería que penetra en el impenetrable. Parece un pasadizo antojadizo, un sendero que no lleva a ninguna parte, una vía que pronto morirá, en algún punto cercano, sin destino seguro.

Hay despojos, restos de tejas españolas, de mampostería, de cerámicas, paredes que a medias se mantienen en pie, una construcción que alguna vez fue. La casa, esa casa que alguna vez fue pero que ya no es, es lo que queda de la casa del pintor de la Patria, Cesáreo Bernaldo de Quirós.

Está, estuvo, en El Brete, a un costado de ese camino estrecho que muere en la Bajada de Núñez, allá, junto al río.

Una construcción maciza, noble, muchas habitaciones, un aljibe, un mirador, arcos de medio punto que balconeaban al verde del paisaje, una gran chimenea, y en algún lugar, la heráldica que Quirós tomó prestada de otros Quirós, y esa frase que definiría para siempre a ese sitio, su casa de El Brete: “Después de Dios, la casa de Quirós”.

Contertulios

El pintor Augusto Nux, amigo personal de Quirós, atrapó la belleza de aquella casona en una serie que tituló La casa de Quirós en El Brete. Una construcción como en “u”, dos plantas, techo de tejas, rojo, grandes galerías, una entrada en escalera. Pero de todo eso, ahora, nada queda. La construcción, echada al abandono, ha sido saqueada de modo persistente, con paciencia de hormiga.

El arquitecto Fernando Ponce contó que Quirós adquirió esa propiedad en 1938. La operación inmobiliaria la concretó después de instalarse en Paraná, en la otra propiedad que ocupó en la zona de Puerto Viejo, ya destruida totalmente. Era un predio de 260 hectáreas, con un amplio parque sobre el río donde “encuentra la tranquilidad de conectarse con la naturaleza que tanto anhelaba”, como describió el galerista Ignacio Gutiérrez Saldívar en el libro Quirós.

“El Mojón”, como Quirós bautizó aquella casona, acogió a grandes personalidades, y allí, en ese punto alejado del casco urbano, pensó conformar una especie de galería de arte adonde las nuevas generaciones pudieran ir a conocer sus obras. Nada de eso ocurrió, claro: hubo un litigio familiar, expresiones de deseos oficiales para recuperarla para el patrimonio de la ciudad, y después todo se echó al olvido.

Uno de los que más batalló por recuperar la casa de Quirós fue Augusto Nux.

Entre esos los asiduos contertulios de Quirós en la casa de El Brete estuvo, precisamente, Augusto Nux (1910-2009). A fines de marzo de 2008, un año antes de su muerte, la Municipalidad de Paraná inauguró una muestra con sus obras en el Museo de Sitio, y entonces Nux, que tenía el título de ingeniero, rememoró los tiempos en los que colaboró con las autoridades de la ciudad en “el trazado que me permití de la Costanera media de la ciudad, con una hermosa curva que pretendió salvar el conjunto de árboles que aún hoy la embellecen. Y que me ofreció la ocasión de ciertos encuentros con el maestro Cesáreo Bernaldo de Quirós, al trabajar en la continuación de la Costanera y el camino a la Bajada, que me hacía pasar, diariamente, frente a su domicilio del Puerto Viejo, y detenerme instantes, que fueron preciosos para mí, a mirarlo, a pintar. Pagué esa deuda espiritual, arreglando con mis hermanos su casa de El Brete, y luego dejando yo en mi serie de pasteles La Casa de Quirós, la imagen de todos sus rincones, con el pensamiento que esos cuadros podrían servir un día para reconstruirla tal cual era”.

Olvidos

La serie sobre la casa de Quirós que pintó Nux no sirvió para ese fin, para restaurar la casona, y ponerla en valor nuevamente, y resguardarla como parte del patrimonio de la ciudad. Sólo hubo amagues, insistentes pedidos de Nux, que nunca prosperaron.En realidad, Entre Ríos ha sido algo displicente hacia Quirós y su herencia.

En 2006, la provincia pudo recuperar 12 cuadros del pintor que habían sido quitados al patrimonio de Entre Ríos en virtud de una demanda entablada por los descendientes del pintor.

Estos 12 cuadros fueron restituidos ese año al patrimonio de la provincia por decisión de la nuera de Quirós a cambio de una renta mensual de u$s 1.000, a favor de Mario C. Bernaldo de Quirós (nieto del pintor), que en la gestión de Sergio Montiel se deja de abonar desde julio del 2001 hasta julio del 2002.

Este incumplimiento lleva a la presentación de una demanda que inicia el curador del descendiente de Quirós (hoy paciente internado en el Hospital Psiquiátrico de Diamante) para demandar a la provincia de Entre Ríos por revocación de la donación. Es decir, que los cuadros volvieron a la familia Quirós porque se había incumplido con lo acordado. El curador sostenía que las obras no podían permanecer en la provincia mientras durara el juicio, porque ya estaban deterioradas y el lugar donde estaban no era el adecuado. Así, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó el secuestro de las 12 obras.

Entre Ríos dispuso de una nueva sala para acoger a los cuadros, y se modificaron las cláusulas del acuerdo con el descendiente de Quirós, y aquel pleito pudo saldarse.

No ocurrió lo mismo con la casa de El Brete. “Le he perdido el rastro a todo esto”, se lamenta Yolanda Darrieux, viuda de Nux, respecto de la suerte de la casa y los intentos por recuperarla.

El arquitecto Fernando Ponce dice que aquel decreto municipal que buscó preservarla fue “sólo un papel, nada concreto. Nunca nadie hizo nada por recuperarla. La familia de Quirós que quedó nunca se interesó, y así quedó”.

El Diario de Paraná

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