Según un nuevo relevamiento de MapBiomas sobre las transformaciones en el uso del suelo y su relación con los eventos extremos de El Niño, la cobertura de vegetación nativa de Brasil se redujo del 79 al 65 por ciento del territorio entre 1985 y 2025. Para ello, se compararon datos históricos de las precipitaciones registradas entre septiembre y noviembre durante los tres últimos eventos extraordinarios: 1997-1998, 2015-2016 y 2023-2024. En ese trimestre suelen concentrarse los extremos de precipitación más críticos asociados al fenómeno.
Tal es asi que, entre 1985 y 2025, 136 millones de hectáreas de vegetación nativa fueron convertidas en áreas agropecuarias, y la superficie destinada a la actividad agropecuaria aumentó del 18 al 32 por ciento del territorio brasileño. Como si fuera poco, en 2025, la superficie deforestada disminuyó un 20,6 por ciento respecto del año anterior, y quedó por debajo del millón de hectáreas.
En coincidencia con esto, en el sur de Brasil, donde nacen las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay, El Niño produjo, en los períodos analizados, abundantes excesos de lluvias. Claro está que estos coinciden con las crecientes de esos ríos y las inundaciones de 1997-1998, 2015-2016 y 2023-2024. De ese modo, se entienden los pronósticos de crecida de estos ríos que impactan en nuestra región, no así el Gualeguay, el cual nace al norte de la provincia.
Ahora bien, a este escenario hidrológico de crecidas se suma, agravando la situación, el pronóstico de un El Niño que alcanza al Litoral con lluvias extraordinarias. De este modo, más que monitorear qué pasa con los ríos a esta altura de los mismos, habría que estar atentos a lo que pasa en sus cuencas, en el sur de Brasil, y, al mismo tiempo, prestarle atención a los pronósticos extendidos para esta región.
Norman Robson para Gualeguay21


















