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El Pocho y la Pocha


La Pocha teje para afuera, el Pocho tiene una huerta en el fondo. Son los López, del Barrio El Pepino.

Los López viven de la acelga y el tejido, y, cuando pueden, ahorran y progresan.
La mitad de los ingresos son gracias a la nutritiva acelga del Pocho, y la otra mitad gracias a los artesanales tejidos de la Pocha.
Así prosperaron. Los chicos mejoraron su vida, ampliaron la casa, la equiparon mejor, todos se vistieron mejor, todos salían los fines de semana, e, incluso, ahorraban para viajar a la costa en febrero.
Incluso, el año pasado, terminaron de pagar una deuda que tenían con un tío de la Pocha.
Pero desde hace tres años que las cosas se vienen complicando.
El superchino del barrio empezó a tener problemas, dejó de comprar acelga y el precio cayó a la mitad.
Si bien aumentó su producción de acelga, y su venta, el Pocho hoy apenas logra facturar el 60 por ciento de lo que facturaba antes.
Al mismo tiempo, la situación económica en general, y un invierno no muy frío, ayudaron a que la venta de tejidos de la Pocha no fuera gran cosa.
A pesar de esta situación, en estos tres años, los López no solo no dejaron de gastar, sino que incrementaron sus gastos como si siguieran creciendo como antes.
Hoy, Pocha y Pocho volvieron de la librería de la otra cuadra con un talonario de pagarés y, mate mediante, van completando algunos para canjearlos por efectivo al tío de la Pocha, a Don Javier, al primo del Pocho.
Nada hace pensar que la cosa pueda mejorar para los López, y todo hace parecer que el Pocho y la Pocha solo firman extensiones de su agonía.
En la Argentina de hoy, en tres años, los valores agrícolas, que representan casi el 50 por ciento de las exportaciones nacionales, cayeron a la mitad de su valor, pero el gasto nacional sigue creciendo de forma absurda y se costea emitiendo papeles para canjearlo por liquidez en los mercados.
Que será de todo esto…?
Norman Robson para Gualeguay21

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